La guerra en Irán amenaza con escasez de combustible naval
La guerra en Irán altera el suministro de combustible búnker en el estrecho de Ormuz. Las navieras mundiales se preparan ante una posible escasez y el aumento de costes que podría disparar los precios al consumidor.
Perturbación en el estrecho de Ormuz
La guerra en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz han alterado el suministro de combustible búnker, un derivado petrolero de baja calidad que impulsa los barcos que transportan en torno al 80% de las mercancías que se comercian por mar. Los operadores de buques dependen de este combustible para mantener los barcos en funcionamiento. La escasez podría encarecer el transporte, elevar los precios al consumidor y afectar a empresas de todos los continentes, según los expertos.
Impacto en Asia y Singapur
Se espera que el impacto se deje sentir antes en Asia, muy dependiente del petróleo de Oriente Medio. En Singapur, el mayor centro de repostaje de combustible búnker del mundo, las reservas se están ajustando mientras los precios siguen en alza. El precio del combustible búnker en Singapur ha subido de unos 500 dólares por tonelada métrica antes del conflicto a más de 800 dólares a comienzos de mayo.
Repercusión en los costes para los consumidores
Las navieras están absorbiendo la mayor parte del encarecimiento, pero June Goh, analista de petróleo en Sparta Commodities, advirtió de que pronto podrían trasladarlo a los clientes. La guerra en Irán le está costando a la industria naviera mundial en torno a 340 millones de euros al día, según la Federación Europea de Transporte y Medio Ambiente. Oliver Miloschewsky, de Aon, señaló que la escasez de combustible búnker suele repercutir con rapidez en las tarifas de transporte marítimo y que el impacto combinado de unos costes de transporte más altos puede propagarse por las cadenas de suministro e influir en los precios que pagan los consumidores.
Medidas de adaptación de las navieras
Las compañías navieras tienen pocas alternativas: pueden pagar más por el combustible o aplicar medidas de ahorro, como reducir la velocidad de los buques o suspender viajes. La velocidad media de los graneleros y portacontenedores se ha reducido aproximadamente un 2% en todo el mundo desde que la guerra comenzó. Algunas empresas también están invirtiendo en barcos de doble combustible que pueden funcionar con combustible búnker o con alternativas como el GNL.
Antecedentes del conflicto y el combustible búnker
El combustible búnker es un derivado petrolero de baja calidad, más denso y contaminante que los carburantes refinados. Se forma en el fondo de los tanques de almacenamiento de crudo durante el proceso de refinado. La guerra en Irán, iniciada el 28 de febrero, ha provocado el cierre del estrecho de Ormuz, una vía clave para el suministro de este combustible que alimenta gran parte de la industria naviera mundial.
Implicaciones para el futuro del transporte marítimo
La escasez de combustible búnker y el aumento de los precios están impulsando el interés por los combustibles verdes. Håkan Agnevall, de Wartsila, indicó que ya existe tecnología para producir combustibles con menos emisiones, pero la producción aún no está a gran escala. Angad Banga, de Caravel, afirmó que los armadores están dispuestos a pagar más por buques capaces de cambiar de tipo de combustible porque disponer de opciones tiene un valor económico medible. Las restricciones al combustible búnker están aumentando el interés por los buques preparados para GNL, aunque la infraestructura limitada crea cuellos de botella.