La Bienal de Venecia incluye a Rusia y provoca protestas
Protestas de Pussy Riot y FEMEN marcan el regreso de Rusia a la Bienal de Venecia por primera vez desde la invasión a gran escala de Ucrania en 2026.
Protesta en el pabellón ruso
Los activistas irrumpieron en los jardines de la Bienal vestidos de negro con pasamontañas rosa fluorescente. Gritaron «¡Rusia mata! ¡Bienal exhibe!» y lanzaron bengalas de humo. Una pancarta declaraba: «Comisariado por Putin, cadáveres incluidos».
Nadya Tolokonnikova, de Pussy Riot, afirmó que el regreso de Rusia es parte de su «guerra híbrida». Dijo que «no solo son tanques y drones, asesinato y violación en Ucrania. También es cultura, arte, idioma».
Condena de la Comisión Europea
La Comisión Europea «condenó firmemente» la decisión y amenazó con retirar 2 millones de euros de financiación para la Bienal. Considera que permitir a Rusia «brillar» en esa plataforma viola las normas éticas de la subvención.
Renuncia del jurado internacional
El jurado internacional dimitió tras una declaración que mencionaba a países con líderes buscados por la CPI. La declaración aludía a Rusia e Israel. Otro grupo protestó contra el pabellón israelí con panfletos que denunciaban un «Pabellón del Genocidio».
Declaraciones del presidente de la Bienal
Pietrangelo Buttafuoco, presidente de la Bienal, acusó a los críticos de crear un «laboratorio de intolerancia». Defendió que la Bienal no debe seleccionar «no obras sino afiliaciones, no visiones sino pasaportes».
Antecedentes: la retirada rusa en 2022
En 2022, los comisarios del pabellón ruso se retiraron en protesta por la invasión de Ucrania. Dos años después, el edificio se prestó a Bolivia. En 2026, un equipo ruso ha llenado el espacio con un árbol invertido y actuaciones sonoras experimentales.
Implicaciones: el pabellón ruso cierra parcialmente
El regreso de Rusia es solo parcial: tras los eventos previos, el pabellón cerrará. Las actuaciones se grabarán para proyectarse al público exterior. El sonido llegará hasta la obra de la artista ucraniana Zhanna Kadyrova, un ciervo de origami de hormigón evacuado de Pokrovsk, ciudad ahora ocupada por Rusia.