Miles de familias libanesas retornan al sur tras alto el fuego de 10 días
Miles de familias desplazadas comenzaron a regresar a sus hogares en el sur de Líbano este viernes. El retorno se produce tras la entrada en vigor de un alto el fuego de 10 días negociado por Estados Unidos entre Israel y Hezbollah. La calma es frágil y el regreso está ensombrecido por la destrucción y las advertencias israelíes.
Retorno masivo en medio de la destrucción
A primera hora de la mañana se formaron filas kilométricas de vehículos en la ruta hacia el sur. Los coches, cargados con pertenencias, avanzaban lentamente por el único carril abierto en el dañado puente Qasmiyeh, reparado tras un ataque aéreo israelí un día antes. La última guerra desplazó a más de un millón de personas. Pese a las advertencias de funcionarios libaneses, muchos pusieron rumbo al sur tras decretarse la tregua.
Regreso a escombros y lealtades reafirmadas
En aldeas como Jibsheet, los residentes hallaron edificios arrasados y calles cubiertas de escombros. En el suburbio de Haret Hreik, en Beirut, estructuras enteras quedaron reducidas a ruinas. Un funcionario local declaró que Israel atacó ese vecindario 62 veces en seis semanas. Ahmad Lahham, de 48 años, ondeaba la bandera de Hezbollah sobre los restos de su edificio, reafirmando su lealtad al grupo y elogiando el papel de Irán en la tregua.
Antecedentes de un conflicto recurrente
Israel y Hezbollah han librado varias guerras y han combatido intermitentemente desde el inicio del conflicto en Gaza. Aunque alcanzaron un acuerdo en noviembre de 2024, Israel mantuvo ataques casi diarios para evitar que el grupo se reagrupara. La escalada reciente comenzó cuando Hezbollah reanudó el lanzamiento de misiles contra Israel en respuesta a su guerra contra Irán.
Cierre: Incertidumbre y heridas abiertas
La tregua no ha cerrado todas las heridas. El hospital Al-Najda al Shaabiya siguió recibiendo heridos por ataques israelíes hasta una hora después de entrar en vigor el alto el fuego. Muchos desplazados, como Amira Ayyash, decidieron esperar y evaluar la situación antes de regresar, citando desconfianza. Otros, como Ahmad Ramadan, emprendieron el viaje solo para comprobar rápidamente los daños en sus hogares, con la intención de volver a Beirut. La calma se mantiene, pero la desconfianza y la destrucción persisten.