Descubren que el sistema inmunitario humano usa armas bacterianas de hace miles de millones de años
Docenas de nuevos descubrimientos revelan que defensas evolucionadas por bacterias y virus hace miles de millones de años aún definen nuestro sistema inmunitario innato. Investigadores han hallado que las reglas de la guerra entre huésped y patógeno se escribieron en esa batalla ancestral.
Un campo de estudio que explota
La investigación se abrió en dos oleadas. Primero, en 2018, se reportaron cientos de nuevos sistemas de defensa bacterianos contra virus. La segunda, desde 2019, demostró que algunos de estos mecanismos existen en células de plantas y animales. Esta combinación hizo que el campo explotara, según el microbiólogo Philip Kranzusch de Harvard.
De las islas de defensa al premio
Rotem Sorek, del Instituto Weizmann, observó que los genes inmunes se agrupaban en «islas de defensa» en genomas bacterianos. Su equipo desarrolló un sistema computacional para descubrir nuevos sistemas, validándolos experimentalmente. Kranzusch recibirá el Premio de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. en Biología Molecular por su trabajo en este campo el 26 de abril de 2026.
El sorprendente caso de la vía cGAS-STING
Un hallazgo clave fue la vía inmune humana cGAS-STING. Se descubrió que enzimas bacterianas que producen la molécula señal cGAMP son estructuralmente idénticas a la enzima humana cGAS, pese a no parecerse en su secuencia genética. La forma, clave para la función, se mantuvo inalterada durante miles de millones de años.
Un arsenal molecular con actores diversos
El análisis computacional predice cientos de mecanismos de inmunidad innata. Algunos, como las gasderminas o la viperina, también existen y funcionan igual en bacterias y humanos. Otros, como Panoptes, generan señales señuelo para engañar a los virus. Muchos de estos sistemas son suicidas, destruyen la célula infectada para evitar la propagación viral.
Un caldero evolutivo para fabricar armas
Las comunidades bacterianas son un caldero donde se forjan nuevas armas moleculares. Los eucariotas, incluidos los humanos, han tomado prestados, adaptado y perdido defensas de este arsenal a lo largo del tiempo evolutivo. Esto permite a organismos complejos, con una evolución más lenta, acelerar su proceso evolutivo tomando herramientas de bacterias y virus que evolucionan rápidamente.
Implicaciones para la medicina y la biotecnología
Este panorama inexplorado de la inmunidad innata humana podría conducir a nuevos tratamientos médicos y herramientas biotecnológicas. El descubrimiento del sistema bacteriano CRISPR-Cas permitió la edición genómica. Los investigadores confían en que la exploración de estos antiguos sistemas defensivos abrirá caminos similares en el futuro.