Ana Belén Pintado, bebé robada en 1973, exige al Estado investigar los casos
Ana Belén Pintado encontró a su madre biológica a los 44 años tras descubrir que fue una bebé robada en 1973. Este caso forma parte de una práctica sistemática de sustracción de recién nacidos que comenzó durante el franquismo y se prolongó hasta los años 90.
El hallazgo de la verdad
Ana Belén descubrió documentos que contradecían su historia familiar en 2017. Su certificado de nacimiento, emitido en el Hospital Universitario Santa Cristina de Madrid, contenía datos alterados. Una vecina le confirmó luego la adopción, un secreto guardado en su pueblo.
La búsqueda y el reencuentro
Con ayuda de la organización SOS Bebés Robados y tras enviar cientos de cartas, localizó a su madre biológica, Pilar. Un test de ADN confirmó el vínculo en 2018. A Pilar le dijeron que su hija había muerto al nacer.
Un sistema de apropiación
El robo de bebés fue un mecanismo planificado con complicidad de personal sanitario y religioso. Se abordaba a las madres con un libreto repetido: el recién nacido había fallecido y la clínica se ocuparía del entierro.
Actores y complicidades
Figuras como la monja Sor María Gómez Valbuena y el doctor Eduardo Vela han sido señaladas. Vela fue condenado en 2018 por sustraer y vender bebés, pero su delito había prescrito.
La lucha por la investigación oficial
Ana Belén impulsa ahora una proposición de ley para reconocer a las víctimas, con apoyo de varios partidos. Reclama la apertura de archivos de la Iglesia y clínicas, y un banco de ADN público.
Obstáculos judiciales
Denuncia que los jueces archivan las causas y no investigan. Su propio caso ha sido reabierto dos veces por la Audiencia Provincial de Madrid sin avances concluyentes.
Antecedentes: Una cifra en disputa
La escala del fenómeno es objeto de debate. Mientras asociaciones de víctimas hablan de hasta 300.000 casos, un informe reciente del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses cuestiona esa cifra por falta de datos fiables.
Cierre: La urgencia de una respuesta estatal
Ana Belén Pintado advierte de que las madres biológicas envejecen y fallecen sin respuestas. La implicación es clara: sin una investigación oficial impulsada por el Estado, la mayoría no conocerá la verdad sobre el paradero de sus hijos.