Astrónomos observan por primera vez dos agujeros negros supermasivos en curso de colisión
Dos agujeros negros supermasivos en la galaxia Markarian 501 se orbitan cada 121 días y podrían fusionarse en un siglo. Un equipo del Instituto MAX PLANCK para Radioastronomía ha presentado la primera evidencia clara de este fenómeno, predicho teóricamente como el origen del gran tamaño de estos objetos.
Un hallazgo en el corazón de una galaxia lejana
La investigación, publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society, se centró en la galaxia elíptica Markarian 501. Los astrónomos analizaron datos de radiofrecuencia recogidos durante 23 años. La clave fue detectar dos chorros de partículas distintos, y no uno, emanando del núcleo galáctico.
El movimiento revelador de un segundo chorro
El segundo chorro, inicialmente oculto, se hizo visible y los investigadores pudieron rastrear su movimiento en cuestión de semanas. Su trayectoria contrarreloj alrededor del primer chorro y una distorsión circular temporal, un anillo de Einstein, confirmaron la presencia de un segundo agujero negro. La astrónoma Silke Britzen, coautora del estudio, señaló que el descubrimiento fue una «sorpresa completa».
Antecedentes: La teoría que busca confirmación
Los agujeros negros supermasivos son comunes en los centros galácticos, pero su tamaño no se explica solo por la acreción de gas. La teoría principal sostiene que alcanzan su masa actual mediante fusiones durante colisiones galácticas, un proceso nunca observado directamente hasta ahora.
Cierre: Implicaciones y futuro de la observación
La fusión final no podrá verse directamente debido a la distancia de 440 millones de años luz. Sin embargo, este sistema ofrece la evidencia más sólida hasta la fecha del mecanismo de crecimiento por fusión. Se espera que la pareja empiece a emitir ondas gravitacionales de baja frecuencia detectables, lo que aportaría nueva prueba del evento.