Líderes indígenas exigen financiación forestal acordada con las comunidades
El éxito de programas como REDD+ depende de la participación plena de los pueblos indígenas y afrodescendientes en el diseño y reparto de beneficios, según un artículo de opinión de tres líderes. Con la expansión de estos mercados de carbono, las comunidades piden que se eviten patrones de exclusión.
La participación, clave para la credibilidad del mercado
Los autores, líderes indígenas y afrodescendientes, sostienen que cómo se comparten los beneficios no es un detalle técnico, sino central para la equidad y el respeto de derechos. Afirman que los programas con participación real y acuerdos claros serán más creíbles y duraderos.
Ejemplos de procesos participativos en América
En Pará (Brasil), casi mil comunidades participan en una consulta de REDD+ jurisdiccional a escala sin precedentes. En Costa Rica, el diálogo con el gobierno abordó cuestiones de tenencia de la tierra antes de definir el reparto. En Ecuador, las comunidades afroecuatorias de CANE negociaron un plan basado en sus conocimientos y prioridades tras asegurar sus derechos territoriales.
Lecciones para una distribución justa de beneficios
Los líderes extraen tres lecciones clave: los acuerdos requieren diálogo equitativo y construcción de confianza a lo largo del tiempo. La equidad no puede reducirse a un porcentaje fijo, sino que debe reflejar derechos y contribuciones históricas. Además, la transparencia en las reglas de distribución es esencial para generar credibilidad en el mercado.
Antecedentes: La expansión de la financiación forestal
Con la expansión de programas gubernamentales de protección forestal como REDD+ en los últimos años, las comunidades indígenas se preguntan cada vez más si estas iniciativas aumentan su autonomía y beneficios o repiten viejos patrones de exclusión. El éxito de estos programas dependerá de su participación plena en el proceso que determina cómo se comparten los beneficios.
Cierre: Un llamado a la acción para 2026
La manera en que se diseñen los acuerdos de reparto de beneficios determinará si la financiación forestal construye confianza o profundiza el escepticismo. Los autores concluyen que la política climática debe construirse con las comunidades, no para ellas, para fortalecer simultáneamente los bosques, las comunidades y la acción climática.