Expedición ártica busca hongos raros que almacenan carbono clave
Una expedición científica en Alaska ha identificado 253 especies de hongos micorrícicos previamente desconocidas. El equipo de la SOCIETY FOR THE PROTECTION OF UNDERGROUND NETWORKS (SPUN) recolectó 540 muestras de suelo en la tundra para verificar un modelo predictivo. Estos hongos gestionan nutrientes y almacenan carbono equivalente a más de un tercio de las emisiones globales anuales.
Redes subterráneas en el punto de mira
El biólogo Michael Van Nuland dirigió la expedición por la Dalton Highway en junio de 2025. El objetivo era muestrear un punto caliente de biodiversidad fúngica predicho por un modelo de machine learning publicado en Nature. Los hongos micorrícicos forman redes de hifas que conectan con raíces vegetales, intercambiando nutrientes por carbono. Su actividad influye en el ciclo global del carbono.
Método de campo y hallazgos preliminares
El equipo, que incluía a científicos de la UNIVERSIDAD DE ALASKA, FAIRBANKS, tomó nueve testigos de suelo por sitio en 60 localizaciones. Un análisis posterior de ADN reveló que, de 354 especies detectadas, 253 eran desconocidas para la ciencia. Tres de cada cuatro especies encontradas podrían ser endémicas de esa región, atrapada entre la cordillera Brooks y el mar.
El contexto del carbono y el cambio climático
El permafrost ártico almacena aproximadamente un billón de toneladas métricas de carbono en sus tres metros superiores. Los hongos micorrícicos son actores clave en la retención o liberación de este carbono. La expedición busca entender qué especies específicas actúan como «guardianes» o «filtradores» de carbono, una distinción crucial para predecir la respuesta del Ártico al calentamiento.
Implicaciones globales y trabajo futuro
Menos del 10% de los puntos calientes de micorrizas predichos se encuentran en áreas protegidas. SPUN planea expediciones en otros puntos calientes globales, desde Kazajistán hasta islas tropicales, para mejorar su modelo y promover la conservación. El equipo regresará a Alaska en 2026 para medir el flujo de carbono en el suelo y comprender el papel de los hongos recién descubiertos.