Taylor Lorenz supera 16 horas de uso diario de pantallas
La periodista tecnológica Taylor Lorenz registra un tiempo de uso de pantalla de casi 17 horas al día. La autora del libro «Extremely Online» detalla sus hábitos digitales en la serie ‘User Behavior’. Lorenz opera de forma independiente con su boletín ‘User Mag’.
Una dieta digital extrema
Lorenz declara un uso del iPhone de unas 10 horas diarias, a menudo para redactar primeros borradores. Combina esto con el uso de un MacBook Pro. Su actitud es que preocuparse por el tiempo de pantalla es una «pérdida de energía mental». Predice que la integración de la IA hará obsoleta esta preocupación en una década.
Gestión deliberada de la comunicación
La periodista mantiene 15.607 correos sin leer y 712 mensajes de texto sin abrir. Su filosofía es tratar el email como un feed de noticias. Argumenta que, al ser autónoma, no tiene la presión de un jefe para revisar constantemente. Considera que la industria fomesta la ansiedad por la conexión permanente.
Herramientas y plataformas de preferencia
En redes sociales, su favorita es X, a pesar de criticar su sesgo. La elige por la información en tiempo real sobre tecnología. Su red menos favorita es Threads, a la que describe como un entorno de desinformación. Para descubrir música, aún usa Hype Machine, una plataforma de la era de los blogs.
Investigación y hábitos personales
Lorenz utiliza cuentas falsas («burner accounts») de forma habitual para investigar comunidades y tendencias en línea. Su último agujero de conejo en internet fue investigar una campaña de memes coordinada sobre una película. Para recetas, usa IA, específicamente Gemini, a pesar de reconocer los problemas éticos de la tecnología.
Antecedentes: De medios tradicionales a independiente
Taylor Lorenz fue reportera para grandes medios antes de hacerse independiente en 2024. Ahora publica el boletín ‘User Mag’, con casi 100.000 suscriptores, donde analiza la cultura de internet y la viralidad.
Cierre: Una postura contra la higiene digital convencional
Lorenz se autocalifica con un 7 en «higiene tecnológica» y rechaza los principios clásicos del movimiento. Considera que generan estrés innecesario. Su enfoque prioriza el flujo constante de información y la investigación inmersiva, minimizando la ansiedad por el uso de la tecnología.