Starmer advierte de una tormenta económica por la guerra pero evita medidas de emergencia
El primer ministro británico, Keir Starmer, ha reconocido que el impacto económico del conflicto con Irán «no será fácil». En una rueda de prensa, descartó acciones inmediatas para abaratar la energía o el combustible, a pesar de la presión política. En cambio, anunció que buscará lazos más estrechos con la UE para afrontar la crisis.
Resistencia a medidas inmediatas
El gobierno ha decidido no responder con medidas de emergencia. Solo habrá un paquete de apoyo para los usuarios de petróleo para calefacción. Cualquier ayuda adicional para las facturas domésticas no llegará hasta el otoño. Starmer argumenta que los hogares están protegidos por el límite de precio de la energía vigente tres meses y por el menor consumo en verano.
Presión política y críticas
Esta postura genera críticas de todos los partidos. Los Verdes piden subsidios billonarios, los conservadores y Reform UK exigen eliminar el IVA de las facturas, y los Liberal Demócratas proponen cambiar la financiación de renovables. El gobierno también resiste la presión para reducir el precio del combustible en las gasolineras.
Un giro en las relaciones exteriores
La segunda gran decisión es abrazar el desacuerdo con el presidente de EE.UU., Donald Trump. Starmer ha enfatizado que «esta no es nuestra guerra», marcando una ruptura en su relación personal con Trump. Insiste, no obstante, en que la alianza transatlántica en seguridad sigue fuerte.
Acercamiento deliberado a la UE
El tercer eje es usar la crisis para buscar una relación más estrecha con la Unión Europea. Starmer destacó este punto en la rueda de prensa, vinculando la gestión del impacto económico con los dividendos de una relación post-Brexit más cercana. El gobierno quiere acercarse lo máximo posible al mercado único sin volver a unirse a él.
Antecedentes de los anuncios
Abril estaba señalado en el gobierno como un momento crucial para anunciar decisiones ya tomadas, como subidas del salario mínimo y la abolición del límite de ayudas por hijo. Starmer ha reutilizado estos anuncios para argumentar que el Reino Unido está bien posicionado para afrontar el impacto económico del conflicto.
Cierre e implicaciones políticas
Las cuestiones sobre el apoyo económico, la relación con EE.UU. y los lazos con Europa estarán en el centro de la política británica mientras se desarrolla la crisis. Históricamente, los gobiernos en el poder han sido castigados por los votantes en momentos de shock económico, un contexto que define el actual desafío político de Starmer.