Papa León XIV critica abismo entre ricos y pobres en visita a Mónaco
El pontífice denunció en varios discursos que la exhibición de poder y la lógica de la opresión dañan al mundo y amenazan la paz. Realizó una visita de diez horas al pequeño principado, donde fue recibido por el príncipe Alberto II y ofició una misa ante 15.000 personas en el estadio Louis II.
Discurso contra la desigualdad en el corazón del lujo
En el Palacio del Príncipe, el Papa instó a los habitantes a usar su riqueza con prudencia. Criticó “las estructuras de pecado que excavan abismos entre pobres y ricos”. Señaló que cada bien tiene “una exigencia intrínseca de no ser retenido sino redistribuido”.
Llamamiento en la misa del estadio
Ante 15.000 personas en el estadio Louis II, el pontífice denunció que las guerras “son fruto de la idolatría del poder y del dinero”. Pidió no acostumbrarse al estruendo de las armas y defendió una paz que vea “en el otro a un hermano”.
Antecedentes de la visita a un microestado
El Vaticano y el principado de Mónaco son los dos Estados más pequeños del mundo. Mónaco tiene 2,2 kilómetros cuadrados y 39.000 habitantes, con la mayor concentración de multimillonarios del mundo. Durante la visita, el Papa también acudió a la tumba de Grace Kelly en la catedral.
Implicaciones de un mensaje global desde un enclave de riqueza
El Papa cuestionó el modelo económico y social vigente, preguntándose si está inspirado en la solidaridad. Instó a la Iglesia a ser lugar de acogida para los pequeños y los pobres y a defender la vida desde la concepción hasta la muerte natural, rechazando la “cultura del descarte”.