Trump negocia con Irán la apertura de Ormuz y el levantamiento de sanciones
El plan de 15 puntos de EE.UU. es considerado inaceptable para Teherán. El presidente Donald Trump envió una propuesta de negociación a través de Pakistán. El conflicto ha erosionado las capacidades coercitivas de Occidente y cualquier diálogo estará marcado por la desconfianza.
Una negociación con límites muy definidos
Las conversaciones, si se concretan, se limitarían a la reapertura del estrecho de Ormuz y al levantamiento de sanciones. No habría espacio para discutir otras demandas, como el desarme misilístico iraní o el cierre de bases estadounidenses. El objetivo complejo es que ambas partes puedan considerarse victoriosas.
Los actores y sus posiciones
Estados Unidos busca una salida y ha aliviado la presión al permitir la venta de petróleo iraní. Irán se mantiene en pie y cree tener capacidad para imponer condiciones, ya que aún controla el estratégico estrecho. La participación de Pakistán, aliado de China, sugiere una influencia de Beijing para desescalar la crisis.
Sombras y movimientos militares
Mientras se promueven diálogos, EE.UU. despliega unos 4.500 infantes de marina en el Golfo Pérsico. Se evalúa una operación para tomar la isla de Kharg, principal centro de exportación petrolero de Irán. Teherán ha advertido que, de ocurrir, también cerraría el estrecho de Bab al Mandeb.
El difícil camino hacia un acuerdo
La designación del yerno de Trump, Jared Kushner, como negociador, añade desconfianza. Israel desdeña el proceso y apunta a una guerra más larga, aunque sin apoyo de EE.UU. no podría continuarla contra Irán. Un desembarco estadounidense, según analistas, sería «una trampa de proporciones históricas».
Repercusión política interna en EE.UU.
El desarrollo del conflicto alimenta a la oposición demócrata de cara a las elecciones legislativas de noviembre. Una guerra prolongada tendría costos extraordinarios y la tentación de declarar una «emergencia nacional» para suspender los comicios aparece como un riesgo remoto.