Los precios del gas en Europa suben un 70% en marzo por la crisis en Irán
El precio de referencia TTF holandés ha pasado de 38€/MWh a 54€/MWh este mes. Los cortes de suministro desde Catar, tras ataques a sus infraestructuras, y el bajo nivel de reservas en el continente avivan el temor a una nueva crisis energética.
Reservas de gas en niveles críticos en el norte de Europa
Europa afronta esta crisis con reservas subterráneas al 28,4%, muy por debajo de la media. La situación es especialmente delicada en Países Bajos (6,0%), Alemania (22,3%) y Francia (22,1%). En contraste, la península ibérica está mejor preparada, con España al 55,5% y Portugal al 85,3%.
Un shock de oferta que podría durar años
Catar, segundo exportador mundial de GNL, ha confirmado que no puede cumplir sus contratos tras los ataques de Irán. Las reparaciones en Ras Laffan podrían prolongarse hasta cinco años. Esto fuerza a Europa a competir por cargamentos con Asia para llenar sus almacenes.
Previsiones de precios y riesgo inflacionario
Goldman Sachs eleva su previsión para el TTF y advierte de que, en un escenario adverso, el precio podría superar los 100€/MWh en verano. Esta escalada ya revierte la tendencia desinflacionista: se espera que la inflación general de la zona euro repunte al 2,7% en marzo.
Impacto en los hogares y respuesta del BCE
El impacto en las facturas es desigual. La traslación es directa en el gas, pero más amortiguada en la electricidad. El Banco Central Europeo (BCE) podría subir los tipos de interés en abril, según Goldman Sachs y ABN AMRO, ante el repunte de la inflación.
Antecedentes: Una crisis más focalizada que la de 2022
Analistas como Bill Diviney de ABN AMRO señalan que es poco probable que el shock sea tan intenso como el derivado de la invasión rusa de Ucrania. El mayor despliegue de renovables y el retorno de la nuclear francesa actúan ahora como amortiguadores.
Cierre: Crecimiento revisado a la baja e incertidumbre
Goldman Sachs ha revisado a la baja el crecimiento del PIB de la zona euro para 2026 al 0,7%. La crisis actual es más focalizada y manejable que la de 2022, pero su evolución dependerá de la resistencia de la oferta y la demanda global en los próximos meses.