El ampurta australiano recupera un área del tamaño de Dinamarca
El marsupial ampurta ha aumentado su área de distribución en 48.000 km² entre 2015 y 2021. Un estudio científico documenta su recuperación, que comenzó décadas atrás. La causa principal es una enfermedad que redujo la población de conejos invasores, lo que disminuyó el número de sus depredadores.
Una recuperación contra pronóstico
El ampurta, un microdepredador marsupial que estaba al borde de la extinción, ha reocupado grandes extensiones de su hábitat tradicional en el desierto australiano. La investigación, publicada en Biological Conservation, fue liderada por la ecóloga Dympna Cullen, entonces de la UNSW. El animal ha resistido una sequía prolongada y ha aprovechado la reducción de sus competidores.
El papel de las especies introducidas
La decadencia original del ampurta se debió a la introducción de conejos, zorros y gatos asilvestrados por colonizadores europeos. Estos alteraron el ecosistema. Los conejos, una presa para depredadores, permitieron la expansión de zorros y gatos, que diezmaron a los mamíferos nativos. Australia tiene la tasa de extinción de mamíferos más alta del mundo.
El mecanismo del resurgimiento
La recuperación comenzó tras la propagación del calicivirus (enfermedad hemorrágica del conejo) a partir de 1995. Al diezmar a los conejos, redujo indirectamente las poblaciones de zorros y gatos. Esto, unido a la resistencia fisiológica del ampurta, que entra en letargo diario para conservar energía, permitió su expansión. El estudio previo de Reece Pedler (2016) ya mostró un aumento drástico.
Preocupación por el futuro control
Los científicos, incluido el coautor Richard Kingsford de UNSW Wild Desert, advierten de la falta de inversión continuada en el control biológico de conejos y gatos. Señalan que este control es clave para la gestión a gran escala de las amenazas y para recuperar los ecosistemas desérticos.
Antecedentes: una espiral hacia la extinción
El ampurta fue declarado en peligro nacional en 1994. Su declive, como el de otros animales, se aceleró desde los años 30 por la expansión agrícola y la introducción de especies foráneas por los colonizadores, según el ecólogo Chris Pavey de la agencia gubernamental CSIRO.
Cierre: una lección para la conservación
La recuperación del ampurta demuestra que si se gestionan las amenazas humanas indirectas, las especies pueden recuperarse si tienen hábitat disponible. Los investigadores subrayan que este caso ofrece un mensaje esperanzador para proyectos de conservación en otros lugares del mundo.