La Sagrada Familia culmina su torre central, de 172,5 metros, en 2026
La basílica de Barcelona supera en altura al Ulm Münster. Este hito se produce en un año con múltiples megaproyectos arquitectónicos a punto de finalizar en todo el mundo, desde museos hasta rascacielos e infraestructuras.
Iconos globales que definen 2026
Varios megaproyectos emblemáticos alcanzan su finalización este año. La Sagrada Familia en Barcelona culmina su torre de Jesús, que con 172,5 metros será el campanario de iglesia más alto del mundo. En Abu Dabi, el Guggenheim diseñado por Frank Gehry, de 30.000 m², se inaugurará en semanas. Shanghai construye su Grand Opera House con forma de abanico, previsto para finales de 2026.
Rascacielos que redibujan los skylines
En Bagdad, la Central Bank of Iraq Tower de Zaha Hadid, de 170 metros, está casi terminada. En África, el Tour F de Abiyán, con 421 metros, se convertirá en el edificio más alto del continente. En Milán, el complejo Citywave une dos torres con una cubierta fotovoltaica de más de 200 metros.
Infraestructura y cultura como motores
El Metro Tunnel de Melbourne, de 9 km, ya está en servicio para descongestionar la red. En Los Ángeles, el Lucas Museum of Narrative Art, impulsado por George Lucas, abrirá este año. En Chicago, avanza el Barack Obama Presidential Center, con un museo de 70 metros.
El contexto de los megaproyectos
Estas grandes obras, con costes de cientos de millones o miles de millones, son motores de crecimiento económico e innovación. Su planificación se extiende a menudo durante décadas. No solo cumplen funciones prácticas, sino que también moldean la identidad y la percepción internacional de ciudades y países.
Repercusión e implicaciones globales
La finalización de estos proyectos refleja la competencia internacional entre metrópolis por el impacto cultural y arquitectónico. Aunque conllevan riesgos como sobrecostes o retrasos, su culminación marca hitos en el desarrollo urbano y la capacidad técnica a escala mundial.