Científicos proponen evaluar grupos de químicos para frenar sustituciones peligrosas
El marco ‘Seis Clases’ evalúa grupos de sustancias para una criba más eficaz. Responde al ciclo de ‘sustitución lamentable’, donde un químico dañino es reemplazado por otro similar. La industria química argumenta que este método simplifica en exceso la ciencia.
El problema: la noria tóxica
Los productos domésticos contienen sustancias sintéticas no probadas a largo plazo. La normativa actual asume que son seguras hasta que se demuestra lo contrario. Esto genera el ciclo de sustitución lamentable: al prohibir un químico, la industria lo sustituye por uno estructuralmente similar igual de dañino.
Casos documentados
Al retirar el bisfenol A (BPA) por su disrupción endocrina, se usó BPS, con efectos similares. Tras prohibir el retardante de llama pentaBDE en muebles en 2003, se usaron TCEP y TDCIPP, ahora clasificados como carcinógenos. Un estudio de 2026 en ballenas piloto mostró un descenso del 60% en PFAS prohibidos, pero un aumento en sus sustitutos.
La propuesta: evaluar por clases
El Instituto de Política de Ciencia Verde (GSPI) propone el marco ‘Seis Clases’. No busca prohibiciones generalizadas, sino priorizar el escrutinio. Las clases son: PFAS, retardantes de llama, ftalatos y bisfenoles, antimicrobianos, ciertos disolventes y ciertos metales.
Lógica y aplicación
Los químicos de una misma clase comparten estructura, función y, a menudo, toxicidad. El marco plantea tres preguntas: ¿Es necesario el químico? ¿Merece la pena el riesgo? ¿Hay alternativas más seguras? Arlene Blum, directora de GSPI, señala que evaluar seis grupos es más viable que estudiar 350.000 sustancias de una en una.
El debate sobre el método
El Consejo Americano de Química (ACC) rechaza el enfoque por clases. Alega que agrupar sustancias diversas simplifica la ciencia y puede socavar la seguridad. Cita a la NASEM, que indicó que los retardantes de llama no pueden evaluarse como una sola clase. Rebecca Fuoco, de GSPI, responde que el marco no impone una prohibición única, sino que prioriza la investigación y la acción reguladora por subclases.
Antecedentes de un mercado inundado
La producción masiva de químicos sintéticos para consumo se aceleró tras la Segunda Guerra Mundial. Muchos de estos compuestos no se descomponen, se acumulan en los organismos y se vinculan a problemas de salud. Demostrar su peligro es lento y costoso, mientras la innovación industrial es más rápida que la regulación.
Implicaciones y casos de éxito
Algunas regulaciones y empresas ya aplican principios de clase. California y la Comisión Europea han legislado contra grupos como los PFAS. IKEA y Keen Shoes eliminaron voluntariamente los PFAS de sus textiles. Un estudio de 2026 demostró que cambiar muebles viejos redujo a la mitad los niveles de retardantes de llama en el cuerpo en 1,4 años. El enfoque busca que los productos sean seguros por defecto, sin que el consumidor tenga que investigar miles de compuestos.