Ali Larijani, estratega clave de Irán, muere en un ataque
Ali Larijani, principal líder y estratega de guerra iraní, ha fallecido en un ataque en el que también murió el jefe de los paramilitares Basij. El suceso ocurre en un contexto de incertidumbre sobre la salud del nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei.
Un vacío en la cúpula de poder
La muerte de Larijani supone un golpe importante para la estructura de poder iraní. Él era un duro conservador históricamente vinculado al Cuerpo de los Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) y formaba parte del triunvirato que gobernaba el país. Su desaparición pone a prueba la doctrina de seguridad nacional iraní que prioriza la continuidad del sistema por encima de sus líderes individuales.
El arquitecto de la estrategia regional
Larijani fue el estratega que planeó el cierre del estrecho de Ormuz como arma de guerra y los ataques en el vecindario árabe. Simultáneamente, era un pragmático abierto a negociar con Estados Unidos antes del conflicto y fue clave para el acercamiento total con China, logrando un acuerdo económico por 400.000 millones de dólares.
El escenario tras su desaparición
Con su muerte, ganan visibilidad las figuras moderadas del régimen. Entre ellas están el presidente Masoud Pezeshkian, quien ha expresado su voluntad de revivir las negociaciones con EE.UU., y el canciller Abbas Araghchi, negociador del histórico acuerdo nuclear de 2015. Este cambio ocurre mientras el líder supremo, Mojtaba Khamenei, está herido y supuestamente hospitalizado en Moscú.
Un legado de poder y pragmatismo
Ali Larijani era consejero del fallecido ayatolá Ali Khamenei y virtualmente estaba a cargo no solo de la guerra, sino de Irán. Su figura demostró que el país no quedó acéfalo tras la muerte del anterior líder supremo, alineándose con la doctrina de que «no importa la cabeza sino el cuerpo».
Repercusión y reacciones
El expresidente de EE.UU. Donald Trump celebró la noticia de su muerte, afirmando que Larijani «tenía mucha sangre en las manos». Su fallecimiento deja una gran duda sobre quién quedará a cargo de la gestión diaria del país y de la guerra en un momento de máxima tensión institucional.