Cuba y EE.UU. reanudan diálogo con protagonistas de nueva generación
Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto de Raúl Castro, y Oscar Pérez-Oliva Fraga, sobrino nieto de Fidel, son figuras centrales en el contacto. El acercamiento ocurre en un contexto de crisis económica profunda en la isla, con inflación de tres cifras y una severa contracción del PBI.
Una crisis económica sin salida obliga al pragmatismo
La caída del PBI de 10,9% en 2020 y la unificación monetaria de 2021 agudizaron una crisis sin salida. Esto generó manifestaciones históricas en julio de 2021, reprimidas por el régimen. La situación se complicó con la pérdida del apoyo petrolero clave de Venezuela, que proveía 70 mil barriles diarios.
Los nuevos actores en la mesa de negociación
Raúl Guillermo Rodríguez Castro es jefe de la escolta de su abuelo y figura en el anuncio del diálogo. Su padre, Alejandro Castro Espín, negoció el deshielo con Obama y habría liderado conversaciones secretas con la CIA en México a inicios de 2026. Por otro lado, Oscar Pérez-Oliva Fraga, de 54 años, es viceprimer ministro y un posible candidato presidencial para relevar a Díaz Canel.
El poder económico detrás del régimen: GAESA
Cualquier negociación debe considerar al conglomerado estatal GAESA, controlado por las FF.AA. Este grupo, un legado de Raúl Castro, captura hasta el 40% de la renta de la isla. Domina sectores como telecomunicaciones (ETECSA), turismo (Gaviota), comercio minorista en divisas y el puerto de Mariel.
Antecedentes de un deshielo frustrado
El régimen, presidido entonces por Raúl Castro, apostó a que el gobierno de Joe Biden recuperaría el deshielo impulsado por Barack Obama. No sucedió. Tampoco avanzó la apertura económica interna, lo que llevó a una escalada extraordinaria de la inflación y de la paridad del dólar.
Implicaciones de un diálogo forzado por la necesidad
El contacto evidencia la presión de una crisis estructural que obliga al régimen a buscar salidas. La inclusión de figuras jóvenes de la familia gobernante podría buscar un relevo generacional que mantenga el control ante el desgaste político y económico, sin descartar cambios en la cúpula del poder.