Inundaciones en Córdoba reabren debate sobre la presa hidroeléctrica Urrá
Las graves inundaciones en el departamento colombiano de Córdoba, que afectaron a 24 municipios y desplazaron a decenas de miles de personas, han reavivado la polémica sobre la presa Urrá. Mientras científicos señalan al cambio climático, parte de la población y el presidente Gustavo Petro responsabilizan a la central hidroeléctrica.
Un desastre sin precedentes
Las lluvias torrenciales de principios de febrero, en plena temporada seca, causaron siete fallecidos y daños generalizados. Carlos García Suárez, secretario de gobierno de Montería, admitió que la situación «superó lo previsto» en los planes de gestión de riesgos. Miles de personas permanecen en albergues y las enfermedades transmitidas por mosquitos, como el dengue, son una preocupación creciente.
El factor climático
Un frente frío atípico en la región Caribe provocó precipitaciones muy por encima del promedio. El análisis de ClimaMeter indica que el aire más cálido aumentó la lluvia entre un 10% y un 15%. El IPCC proyecta que un aumento de 1.5°C en la temperatura global podría incrementar la población afectada por inundaciones en Colombia entre un 100% y un 200%.
La presa Urrá en el centro de la polémica
El presidente Gustavo Petro acusó públicamente a la presa Urrá de agravar las inundaciones, calificándolo de «continuación de un crimen ambiental». Alegó que la represa superó los niveles permitidos el 27% de los días durante los dos meses previos, lo que obligó a liberar grandes volúmenes de agua. Tras sus declaraciones, Juan Acevedo Rocha, presidente de Urrá S.A. E.S.P., presentó su dimisión.
Posiciones enfrentadas
Mientras las autoridades ambientales iniciaron un procedimiento sancionador contra la empresa, el sector energético defendió el papel de la presa. Natalia Gutiérrez, presidenta de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica, afirmó que el embalse «ha controlado más del 96% de las crecientes» en 25 años y que no tiene incentivo económico para liberar agua, pues eso implica dejar de generar electricidad.
Una vulnerabilidad de décadas
Para Paulo Ilich Bacca de Dejusticia, el impacto de Urrá es histórico. La presa, iniciada en 1977 e inaugurada en 2000, alteró el ecosistema y no consultó adecuadamente a las comunidades Embera Katío, que se oponen al proyecto desde sus inicios. Ilich Bacca argumenta que la transformación ecológica y social debilitó las defensas naturales contra las inundaciones, actuando como «catalizador de vulnerabilidades».
Las comunidades soportan el impacto
La crisis humanitaria persiste. Fundación IMAT gestiona albergues y distribuye ayuda. En comunidades aisladas como Los Patos, los residentes dependen de la ayuda que llega cada cuatro días y enfrentan riesgos sanitarios. Los asentamientos informales, construidos en zonas de manejo ambiental históricamente inundables, fueron los más afectados. La población indígena, como los Embera Katío y los Zenú, también sufre las consecuencias, perdiendo viviendas y cultivos.