La guerra en Irán divide la economía mundial entre exportadores e importadores de energía
El déficit energético de España equivale al 1,8% de su PIB. Casi dos semanas después del inicio del conflicto, con el estrecho de Ormuz cerrado y los precios del crudo disparados, los mercados globales muestran un patrón claro.
Un mapa mundial de ganadores y perdedores
La clasificación del Iran War Market Monitor ordena a los países según su saldo comercial energético en proporción al PIB. Las economías más expuestas se concentran en Asia: Tailandia tiene un déficit del 7,4% del PIB y Corea del Sur del 5,7%. En Europa, Grecia es la más afectada con un 2,4%, seguida de Italia con un 2,0%.
Europa frente a la pinza energética
Todas las grandes economías europeas son importadoras netas. Alemania registra un déficit del 1,5%. La situación genera una pinza de mayores facturas de importación, repunte de la inflación y desplomes bursátiles. Las bolsas europeas caen de forma generalizada.
Los beneficiarios del encarecimiento del crudo
En el extremo opuesto, los exportadores de crudo del Golfo cosechan ganancias. Irak tiene un superávit energético del 40,8% del PIB. Qatar le sigue con un 32,4% y Arabia Saudí con un 15,9%. Noruega, en Europa, es la excepción con un superávit del 19,1%.
Impacto inmediato en los mercados bursátiles
Desde el 28 de febrero, ser exportador o importador de energía determina la evolución de las bolsas. La bolsa de Arabia Saudí sube un 2,5%, mientras que Corea del Sur cae un 12,2%. En Europa, Alemania pierde un 8% y Francia un 7,7%.
Antecedentes de una crisis económica global
Casi dos semanas después del inicio de la guerra en Irán, con los precios del petróleo disparados y el estrecho de Ormuz prácticamente cerrado, en los mercados globales empieza a dibujarse un patrón claro: los exportadores de energía prosperan mientras las economías dependientes de las importaciones se deben apretar el cinturón.
Cierre: Una brecha que se ensancha
La divergencia en los mercados es constante y marcada. La situación financiera de cada país queda definida por su dependencia energética, con repercusiones directas en sus economías y bolsas de valores. El conflicto actúa como un divisor económico global.