Chikunguña causa secuelas articulares crónicas en pacientes de Santa Cruz
Más de 5.000 casos registrados y seis muertes en el departamento. La epidemia galopante de chikunguña no solo satura servicios de salud, sino que deja dolores articulares incapacitantes que pueden persistir por meses o años.
Testimonios de una enfermedad incapacitante
Pacientes como Marcela Aguilar (25) describen la enfermedad como algo que «deja tullida». A pesar de haber superado la fiebre hace semanas, los dolores en sus manos le impiden trabajar con normalidad. Casos como el de Susana Suárez (70), quien aún sufre rigidez dos meses después, o el de Mario Choque, internado por fuertes dolores musculares, ilustran la persistencia de los síntomas.
Las tres fases del virus y el riesgo crónico
El chikunguña tiene una fase aguda (hasta 10 días), una subaguda sin fiebre pero con dolor, y una fase crónica. Carlos Hurtado, jefe de Epidemiología del SEDES, explica que entre un 10% y 12% de los pacientes pueden sufrir secuelas más allá de tres meses, pudiendo desarrollar artropatía destructiva o deformante de por vida.
Respuesta sanitaria ante la saturación
El centro de salud integral DM-10 es uno de los centros de referencia. Su directora, María Eldy Zurita, indica que tras la saturación por casos agudos, ahora reciben a personas con secuelas. Derivan a reumatología a quienes mantengan dolor tras 30 días. El centro demanda más personal y camas para ampliar su capacidad de atención.
Un vector, dos enfermedades distintas
Tanto el dengue como el chikunguña son transmitidos por el mosquito Aedes aegypti y comparten síntomas iniciales. Sin embargo, el dengue generalmente no deja secuelas y se supera en unos diez días. El chikunguña, en cambio, se caracteriza por acentuar los dolores articulares y puede comprometer órganos o el sistema neurológico.
Secuelas que demandan atención especializada
Las implicaciones son claras: el chikunguña requiere atención médica desde el inicio para mitigar el riesgo de secuelas crónicas. El sistema de salud debe prepararse no solo para la fase aguda de la epidemia, sino también para proporcionar seguimiento reumatológico a un porcentaje significativo de contagiados que quedarán con dolores articulares a largo plazo.