Astrónomos observan por primera vez el nacimiento de una magnetar
La observación de la supernova SN 2024afav, a mil millones de años luz, confirma que las magnetares alimentan algunas de las explosiones estelares más brillantes. Un equipo internacional utilizó la red del Observatorio Las Cumbres para seguir el evento durante más de 200 días. Las fluctuaciones en su brillo, explicadas por la relatividad general, revelaron el motor central.
El hallazgo que confirma una teoría
La supernova superluminosa SN 2024afav, procedente de una estrella 25 veces más masiva que el Sol, mostró un patrón de luminosidad inusual. En lugar de desvanecerse de forma constante, su brillo osciló a la baja en cuatro pulsos, con un intervalo de tiempo cada vez más corto. Este comportamiento, nunca visto con tanta claridad, llevó a los investigadores a concluir que el motor era una magnetar recién nacida.
El papel clave de la relatividad general
El astrofísico Joseph Farah de la Universidad de California en Santa Bárbara y su equipo descartaron efectos newtonianos. Su modelo apunta a que los restos de la explosión formaron un disco de acreción asimétrico alrededor de la magnetar. Según la relatividad de Einstein, el giro del objeto arrastra el espacio-tiempo, causando una precesión de Lense-Thirring que hace tambalearse al disco. Este movimiento oscurece y refleja la luz de la magnetar de forma periódica, explicando las oscilaciones observadas.
Un motor cósmico predicho hace 16 años
El descubrimiento valida la teoría propuesta en 2010 por el astrofísico teórico Dan Kasen. Kasen y sus colegas plantearon que algunas supernovas superluminosas obtenían su energía de una magnetar, una estrella de neutrones con un campo magnético extremo y en rápida rotación. La magnetar acelera partículas cargadas que chocan con los escombros de la supernova, aumentando enormemente su brillo. “Durante años, la idea de la magnetar ha parecido casi un truco de magia de los teóricos”, declaró Kasen.
Repercusión en la astrofísica
Este estudio, publicado en Nature, es la primera vez que se necesita la relatividad general para describir la mecánica de una supernova. Andy Howell, científico del Observatorio Las Cumbres y coautor, calificó el trabajo de “pistola humeante” que vincula las observaciones con el modelo de magnetar mediante la teoría mejor probada de la astrofísica.
No es la única explicación posible
Las magnetares no explican todas las supernovas superluminosas. Otras teorías sugieren que la onda de choque de la estrella al explotar puede impactar contra material cercano, aumentando el brillo. Kasen también ha propuesto que un agujero negro recién formado con un disco de acreción desalineado podría alimentar brevemente una supernova brillante.
Un hito para la astronomía observacional
El hallazgo marca un momento importante, independientemente del porcentaje de supernovas que las magnetares puedan alimentar. Para Joseph Farah, investigador principal, “es lo más emocionante” en lo que ha participado y representa “la ciencia con la que soñaba de niño”. La confirmación observacional de un fenómeno teórico amplía la comprensión de los finales estelares más energéticos del cosmos.