Película Hamnet renueva interés por las casas históricas Tudor y Jacobinas
El libro ‘The House Rules’ muestra viviendas de los siglos XVI y XVII restauradas en el Reino Unido y EE.UU. El interés por la arquitectura y los interiores de la época Tudor ha aumentado tras la película ‘Hamnet’, nominada a los OSCAR. Estas casas, con estructuras de madera y elementos prácticos, ofrecen una visión de la vida cotidiana de la época.
Elementos clave de la vivienda histórica
Los hogares de la época Tudor y Jacobina se caracterizaban por su simplicidad y funcionalidad. La gente poseía muchos menos objetos que en la actualidad, y estos estaban fabricados para durar. Los materiales, como la madera de roble o el yeso de cal mezclado con pelo de caballo, eran de origen local.
La cocina como espacio de trabajo
En una casa señorial de 1610 en los Cotswolds, el diseñador Patrick Williams preservó la gran chimenea original de la cocina. Su diseño recupera elementos históricos, como un fregadero independiente, a la vez que introduce modernidad. Williams también reinstaló una despensa separada para almacenar alimentos.
El salón principal y las estancias
En las casas adineradas, el gran salón contaba con una tarima elevada para el cabeza de familia. Los suelos, de tierra apisonada o losas de piedra, se cubrían con hierbas aromáticas. Las habitaciones solían ser compartidas y las camas con dosel eran comunes para proporcionar intimidad y calor.
Arquitectura y creencias de la época
Las fachadas con entramado de madera, típicas de condados como Herefordshire, son un elemento reconocible. La falta de piedra local favoreció este estilo de construcción. Además, muchas casas presentan marcas apotropaicas talladas en chimeneas y puertas para ahuyentar a los espíritus malignos, reflejando las supersticiones de la época.
Supervivencia de un legado arquitectónico
El Reino Unido cuenta con el parque de viviendas más antiguo de Europa, que incluye desde casas señoriales hasta humildes cabañas. En EE.UU., también existen ejemplos notables de la época Jacobina, como la Fairbanks House (1637) en Massachusetts. Estos edificios, alterados y adaptados a lo largo de los siglos, permiten que la historia de los siglos XVI y XVII siga viva.