Guerra en Irán encarece energía y amenaza con escasez de alimentos global
El cierre del estrecho de Ormuz, por donde pasa una quinta parte del petróleo mundial, es el principal cuello de botella. El conflicto, iniciado hace 11 días por Estados Unidos e Israel, ha disparado el precio del crudo y de los fertilizantes, con repercusiones en la inflación y el suministro.
Impacto inmediato en el precio de la energía
El precio del petróleo subió de menos de 70 dólares por barril en febrero a casi 120. El encarecimiento del petróleo ha provocado una fuerte subida de los precios de la gasolina. En Estados Unidos, el precio medio por galón pasó de menos de tres dólares a 3,48 en una semana. El impacto será mayor en Asia y Europa, más dependientes del crudo de Oriente Medio.
Un golpe a la economía global
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, señaló que cada aumento del diez por ciento en el precio del petróleo eleva la inflación mundial en un 0,4% y reduce la producción económica global hasta en un 0,2%. El economista Simon Johnson, del MIT, afirmó que es crucial reabrir el estrecho, ya que por él pasan 20 millones de barriles diarios y no hay capacidad ociosa global que lo cubra.
La duración del conflicto, factor clave
Todo depende de la duración de la guerra contra Irán. Algunos analistas creen que si el petróleo vuelve a 70-80 dólares, la economía podría absorber el shock. Sin embargo, la incertidumbre sobre los objetivos de EE.UU. y el nuevo líder iraní, Mojtaba Khamenei, considerado más radical, complica las perspectivas de una solución rápida.
Ganadores y perdedores económicos
Los países importadores de energía, como gran parte de Europa, Corea del Sur, Taiwán, Japón, India y China, sufrirán más. Pakistán, que importa el 40% de su energía, está en una situación especialmente sombría. En cambio, productores como Noruega, Rusia y Canadá se beneficiarán de los precios altos.
Una crisis más allá de la energía: los fertilizantes
Hasta un 30% de las exportaciones mundiales de fertilizantes pasa por el estrecho de Ormuz. Las perturbaciones ya han cortado envíos, elevando costes para agricultores. Maurice Obstfeld, ex economista jefe del FMI, advirtió que esto encarecerá los alimentos y será especialmente devastador en países de renta baja, pudiendo causar importantes carencias.
El dilema de los bancos centrales
La crisis coloca a los bancos centrales en una encrucijada. El encarecimiento de la energía alimenta la inflación y, al mismo tiempo, lastra la economía. En la Reserva Federal de EE.UU. se intensifica el debate entre bajar tipos para apoyar la economía o subirlos para controlar la inflación. Simon Johnson pronosticó que este shock hará menos probables las bajadas de tipos.
Antecedentes de un escenario temido
Maurice Obstfeld recordó que el cierre del estrecho de Ormuz era el escenario de pesadilla que durante mucho tiempo disuadió a EE.UU. de atacar a Irán. Ahora, ese escenario se ha materializado tras el inicio de los ataques con misiles hace 11 días.
Cierre: Implicaciones globales de un conflicto prolongado
La guerra en Irán genera un shock de oferta con efectos en cadena. La combinación de energía cara y fertilizantes escasos amenaza la estabilidad económica mundial, complica la política monetaria y pone en riesgo la seguridad alimentaria, especialmente en los Estados más frágiles. La capacidad de resistencia de la economía global se verá sometida a prueba según se prolongue el conflicto.