La guerra entre EE.UU. e Irán depende de quién agote antes sus municiones
Un dron iraní de 20.000 dólares obliga a usar un misil Patriot de 4 millones. La capacidad de sostener el ritmo de ataques se define por esta asimetría de costos. El agotamiento de los arsenales podría limitar el alcance del conflicto en Oriente Medio.
La aritmética de los almacenes
La guerra no es solo una cuestión de voluntad política, sino de aritmética de almacenes. La capacidad de sostener este ritmo de ataques depende de quién agote primero sus misiles y drones. El costo de reposición para WASHINGTON es astronómico comparado con el de TEHERÁN.
Estrategia iraní: enjambres de bajo costo
IRÁN basa su estrategia en la ‘asimetría de costos’. Utiliza drones SHAHED-136 de unos 35.000 dólares lanzados en ‘enjambres’ para saturar defensas. Aunque se derribe el 90%, el costo para el defensor es 100 veces mayor. Se estima que IRÁN tenía entre 2.500 y 3.000 misiles balísticos antes de la escalada de febrero.
El cuello de botella de la defensa estadounidense
El riesgo para WASHINGTON es quedarse sin misiles para defenderse. Los interceptores SM-3 cuestan 14 millones de dólares cada uno y el stock total era de unos 400 a 500 a inicio de 2026. EE.UU. ya usó entre el 20% y 30% de su inventario total. La producción de misiles PATRIOT PAC-3 es de unos 600 al año.
Antecedentes: Un conflicto definido por la logística
Un factor clave que podría limitar las hostilidades son las municiones: qué armas utiliza cada bando y con qué rapidez podrían agotarse pueden determinar el alcance de la guerra. Esto fue analizado en el podcast Big Take de BLOOMBERG.
Repercusión económica y nuevas tácticas
Una guerra prolongada podría costar a la economía de EE.UU. hasta 210.000 millones de dólares. En respuesta a la táctica iraní, EE.UU. ha comenzado a desplegar el LUCAS, un dron de ataque de bajo costo. El uso masivo de misiles de crucero TOMAHAWK, de 2 millones cada uno, también genera presión presupuestaria.