Bombas de racimo iraníes causan bajas civiles en Israel al evadir defensas
Una bomba de racimo mató a dos trabajadores en Yehud el lunes. Irán emplea estos misiles, que se abren en el aire soltando submuniciones, contra zonas urbanas israelíes. El sistema Cúpula de Hierro no logra interceptarlas todas.
La amenaza que se dispersa en el cielo
Las bombas de racimo son la principal amenaza para la población civil. Un misil de este tipo contiene entre 18 y 24 sub-bombas. El portavoz militar Roni Kaplan explica que, aunque la Cúpula de Hierro intenta frenarlas, algunas submuniciones se desprenden y alcanzan el suelo.
Un peligro persistente y no prohibido
Según Human Rights Watch, los explosivos sin detonar pueden permanecer activos durante años. Su uso está restringido por la Convención sobre Municiones en Racimo. Ni Irán ni Israel han firmado este tratado internacional.
La defensa israelí frente al ataque
Las FDI afirman haber neutralizado el 65% de las plataformas de lanzamiento iraníes. Kaplan sostiene que lograron destruir el 80% de los sistemas lanza-misiles del enemigo. Irán, según la fuente militar, ataca objetivos cien por ciento civiles.
Cierre: Un riesgo latente en zonas urbanas
El empleo de estas armas implica que el peligro continúa tras los ataques. La repercusión inmediata son bajas civiles, como en Yehud, y un riesgo residual a largo plazo por explosivos sin detonar en áreas pobladas.