La OMS advierte del riesgo para la salud por ataques a pozos petroleros en Irán
La Organización Mundial de la Salud (OMS) alertó de que los bombardeos sobre instalaciones petroleras en Irán liberan compuestos tóxicos al aire. La población está expuesta a daños respiratorios y cutáneos. Las autoridades recomiendan a los ciudadanos permanecer en sus hogares.
Una nube tóxica sobre Teherán
La capital iraní, Teherán, amaneció el domingo cubierta por una espesa nube negra tras los ataques nocturnos. Los bombardeos, atribuidos a fuerzas israelíes y estadounidenses, alcanzaron cuatro instalaciones de almacenamiento de petróleo y un centro de transferencia. Los ciudadanos describieron que “parecía que llovía petróleo”.
El peligro de la ‘lluvia ácida’
El portavoz de la OMS, Christian Lindmeier, declaró que los ataques provocaron una liberación masiva de hidrocarburos tóxicos, óxidos de azufre y compuestos de nitrógeno. Esta mezcla puede causar lluvia ácida, que genera quemaduras químicas en la piel y daños graves en los pulmones. La OMS también advierte sobre la posible contaminación de alimentos.
Daños ambientales a largo plazo
El Observatorio de Conflictos y Medio Ambiente (CEOBS) señala en su informe ‘Lluvia negra’ que estos ataques causarán daños duraderos. La contaminación se extenderá por áreas geográficas extensas, afectando al suelo, al agua y aumentando las emisiones de gases de efecto invernadero.
Un escenario inusual y peligroso
El CEOBS destaca que es sumamente inusual atacar tantos sitios en una zona densamente poblada y geográficamente vulnerable a la mala calidad del aire. Esto expone a muchas personas a una peligrosa mezcla de contaminantes.
Antecedentes del ataque
Los bombardeos israelíes nocturnos se dirigieron contra instalaciones en las provincias de Teherán y Alborz, incluyendo el Depósito de Petróleo del Noroeste de Teherán. Los ataques causaron cuatro muertos.
Cierre: Implicaciones para la salud pública
La situación mantiene en riesgo la salud pública iraní. La recomendación de confinamiento y las advertencias sobre la contaminación persistente subrayan el impacto prolongado de los ataques a infraestructuras críticas en áreas pobladas.