Corresponsal de Clarín cubrió la caída del Sha y el regreso de Jomeini en 1979
Julio Algañaraz fue el único periodista argentino en Irán durante la Revolución Islámica. El enviado especial relató los acontecimientos desde Teherán, donde se alojó en el hotel Intercontinental, base para corresponsales internacionales.
El colapso de una monarquía
El Sha Mohammad Reza Pahlavi huyó al exilio el 16 de enero de 1979 ante las masivas protestas. La crisis sacudía al mundo por el riesgo de guerra civil en un país clave por su petróleo. El primer ministro Shapur Bakhtiar, nombrado por el Sha, quedó al frente de un gobierno debilitado.
Caos informativo en la capital
La información no era fácil de conseguir por el desorden general. Los periodistas dependían de contactos locales y de salidas riesgosas. La calle ardía de protestas y se escuchaban disparos. Un colega norteamericano murió por un balazo cerca del Gran Bazar.
El regreso del líder exiliado
El ayatollah Ruhollah Jomeini regresó a Irán el 1 de febrero de 1979 en un vuelo de Air France, tras casi 15 años de exilio. Fue recibido por millones de personas. En su discurso, declaró ilegal al gobierno de Bakhtiar y prometió una justicia islámica y una República basada en la ley coránica.
Fin de una dinastía
Con la huida y posterior muerte del Sha en 1980, concluyó la era de la dinastía Pahlavi. Esta había comenzado con un golpe de Estado de su padre, Reza Khan, en 1921. El régimen, aliado de EE.UU., impulsó la «Revolución Blanca» pero mantuvo estructuras autoritarias.
Antecedentes: El golpe que marcó el descontento
Para muchos iraníes, el golpe de Estado de 1953 que depuso al primer ministro democrático Mohammad Mossadegh fue un símbolo de traición occidental. Esta operación secreta angloamericana, reconocida luego por la CIA, devolvió el poder absoluto al Sha y sentó las bases del resentimiento que explotó en 1979.
Cierre: El establecimiento de una teocracia
Jomeini asumió el control de la revolución el 11 de febrero de 1979, estableciendo una teocracia islámica. Su regreso marcó el inicio del régimen islámico de los ayatollahs, de talante antioccidental, que sustituyó a la monarquía proestadounidense. Jomeini falleció en 1989 y fue sucedido por Ali Khamenei.