Conflicto en Oriente Próximo dispara el precio del oro y la demanda de lingotes físicos
El oro superó los 5.420 USD por onza tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en marzo de 2026. La agitación geopolítica provocó una huida de capitales hacia activos refugio.
Reacción inmediata de los mercados
La escalada de tensiones hundió los índices bursátiles entre un 1,5% y un 2,5% y disparó el precio del petróleo Brent un 13% inicial. El conflicto se convirtió en el catalizador de una clásica demanda de refugio, restableciendo al oro como valor seguro. La paralización del tráfico en el estrecho de Ormuz y las fricciones diplomáticas agravaron la incertidumbre.
Aumento de la demanda física entre inversores privados
Pawel Mazurek, presidente de la Casa de la Moneda de Mazovia, confirma un crecimiento interanual del interés entre el 30% y el 50%. Los inversores optan principalmente por lingotes pequeños de 1-50 gramos y monedas. Algunas compras son para cobertura, otras están impulsadas por el miedo a una mayor escalada.
Antecedentes: La guerra de Ucrania como precedente
Un mecanismo similar se observó en febrero de 2022 con la invasión rusa de Ucrania. La demanda de oro se disparó entonces no solo en bolsa, sino en distribuidores físicos, generando colas en las empresas del sector y compras masivas por pánico.
Implicaciones y tendencia a largo plazo
La demanda minorista de oro físico llevaba meses acumulándose antes de esta escalada. Analistas como Patrice Mesnier señalan un cambio de conciencia: los inversores ven el oro como protección ante la volatilidad del dinero fiduciario. La compra ya no es puramente defensiva, sino que responde a una erosión de la confianza en activos denominados en dólares. Los bancos centrales, que acumulan oro de récord, marcan una pauta que los inversores privados siguen.