La pesca de peces de fondo de la costa oeste de EE.UU. se recupera 25 años después del desastre
En octubre de 2025 se declaró reconstruida la última de las 10 especies sobreexplotadas. La pesquería fue declarada en «desastre» en el año 2000, lo que activó cierres y recortes. Un programa de gestión basado en cuotas individuales y monitoreo estricto ha permitido la recuperación.
De la declaración de desastre a la reconstrucción
En el año 2000, el Secretario de Comercio de EE.UU. declaró la pesquería de peces de fondo de la costa oeste un «desastre». Diez especies clave estaban por debajo del 25% de sus niveles saludables. Las autoridades, amparadas por la Ley Magnuson-Stevens, cerraron vastas zonas al arrastre y redujeron las cuotas. En 2002, un programa de compra retiró 91 barcos de la flota.
Un modelo de gestión con cuotas individuales
En 2010 se adoptó un sistema de cuotas individuales que reemplazó la carrera por pescar. Cada titular de permiso recibe una cuota que puede llenar cuando quiera o vender. Además, desde 2011, los barcos de arrastre deben llevar observadores certificados al 100% para monitorizar las capturas.
La recuperación de las poblaciones
Las medidas dieron resultado. En octubre de 2025, los funcionarios declararon reconstruido el stock de rocote ojo amarillo, la última de las 10 especies. Todas las poblaciones de peces de fondo están ahora en niveles saludables, años antes de lo previsto. La pesquería de arrastre obtuvo la certificación del Marine Stewardship Council (MSC) en 2014.
Innovación y apertura de áreas
La innovación en el diseño de artes, como redes de arrastre semi-pelágicas y luces LED para reducir la captura accesoria, ha mejorado la sostenibilidad. Para 2025, el gobierno federal reabrió la mayor parte de las 52.000 km² previamente cerradas a la pesca.
Los desafíos económicos actuales
Pese a la recuperación biológica, los beneficios de los pescadores son bajos. Los costes del monitoreo, el combustible y el seguro marítimo son una carga. Los pescadores pagan un 3% del valor de sus ventas a NOAA Fisheries por costes de gestión. La demanda no ha seguido el ritmo del aumento de las cuotas.
Presión para desregular
Existe preocupación entre los expertos porque los programas clave de conservación podrían debilitarse por los recortes de costes y la desregulación. En abril de 2025, una orden ejecutiva de la administración Trump instó a «aliviar» a las pesquerías de regulaciones. En marzo de 2026, el Pacific Fisheries Management Council (PFMC) votará si relaja el sistema de monitoreo.
Antecedentes: Una ley con visión de conservación
La recuperación se ha basado en la aplicación de la Ley Magnuson-Stevens de 1976, actualizada en 1996 y reautorizada en 2007. Esta ley obliga a los consejos de pesca a establecer límites de captura basados en la ciencia y fomenta programas de reparto de capturas para evitar la sobreexplotación.
Cierre: Un equilibrio frágil para el futuro
La pesquería de peces de fondo de la costa oeste es considerada un referente en gestión sostenible. Su futuro depende de mantener el equilibrio entre la conservación y la viabilidad económica. Los actores del sector advierten de que un regreso a las prácticas anteriores podría llevar de nuevo a la depresión de las poblaciones.