Informe de la FAO y el OIEA estima un 20% de fraude en productos acuáticos
Hasta un 20% de los productos acuáticos globales están adulterados o mal etiquetados, según un nuevo informe de la FAO y el OIEA. El fraude perjudica a poblaciones de peces y supone riesgos para la salud pública.
La magnitud y las formas del engaño
El informe, presentado en el World Seafood Congress en Chennai, se basa en investigaciones académicas y de ONG. La forma más frecuente de fraude es la representación inexacta de la especie, que ocurre en la venta minorista y en otros puntos de la cadena. Otros engaños incluyen falsear el origen geográfico o el estatus de eco-certificación, y adulterar el producto para alterar su peso o apariencia.
Un terreno abonado para el fraude
La complejidad del sector facilita estas prácticas. Se comercializan más de 12.000 especies acuáticas y las cadenas de suministro pueden ser intrincadas. El fraude es más común en productos procesados, como filetes o conservas, donde se pierden las características físicas que identifican la especie.
Consecuencias ambientales y para la salud
El informe califica las repercusiones de «graves». El fraude permite la proliferación de la pesca INDNR (Ilegal, No Declarada y No Reglamentada), con daños a poblaciones de peces y pérdida de biodiversidad. En el ámbito de la salud pública, las especies sustitutas suelen ser menos beneficiosas y algunos peces de acuicultura pueden contener sustancias potencialmente nocivas.
La trazabilidad como solución clave
El informe reclama a gobiernos y actores del sector establecer mejores sistemas de trazabilidad, usar métodos avanzados de detección y educar al público. Un experto de la ONG Oceana subraya que la acción gubernamental en trazabilidad es fundamental, citando como ejemplo el programa de monitorización de importaciones de EE.UU.
Antecedentes de un problema global
El sector mundial de la pesca y la acuicultura produce más de 150 millones de toneladas de alimento al año. La estimación de un 20% de fraude procede en parte de un estudio de 2016 que situaba esta tasa por encima de la de la carne o las verduras.
Cierre: Un llamado a la acción coordinada
El informe enfatiza la necesidad de herramientas como la legislación nacional y los estándares internacionales para definir prácticas aceptables. La solución requiere un esfuerzo conjunto para combatir el problema en su origen, protegiendo tanto los ecosistemas marinos como a los consumidores.