Hezbolá acusa a Israel de guerra premeditada y rechaza orden de desarme del gobierno libanés
El líder de Hezbolá, Naim Kassem, llamó a la «unidad nacional» y prometió continuar la lucha contra Israel, a quien acusa de lanzar una guerra «premeditada». Sus declaraciones se producen dos días después de que el gobierno libanés declarara ilegal a la milicia y exigiera su desarme.
Un discurso de desafío en medio de la guerra
Durante un discurso de 33 minutos, Kassem pidió: «No apuñalen a la Resistencia por la espalda y saldremos victoriosos». Sus fuerzas combaten actualmente posición a posición contra Israel. El líder shiíta sugirió que no aceptarán las órdenes de Beirut y afirmó que el gobierno tiene el deber de defender el derecho a la lucha armada.
La justificación de los ataques
Kassem justificó los ataques de Hezbolá como una respuesta a 15 meses de violaciones israelíes. Cuestionó: «¿El problema es el monopolio de las armas o las violaciones de la soberanía por parte de Israel?». Denunció la terquedad de Israel y aseguró que, tras el acuerdo de noviembre de 2024, ellos respetaron lo pactado, mientras que Israel incumplió cada punto.
Antecedentes: Un líder en un contexto de tensión
Naim Kassem asumió la jefatura de Hezbolá el 29 de octubre de 2024, tras el asesinato del anterior líder. Fue uno de los fundadores del grupo en 1982 y ejerció como primer vicesecretario general entre 1991 y 2024. El grupo, financiado por Irán y entrenado por la Guardia Revolucionaria, dispone de unos 20.000 milicianos activos y otros 20.000 en la reserva.
Cierre: La presión internacional y una crisis abierta
La situación ocurre mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, intenta frenar una ofensiva terrestre israelí y ha instado a Hezbolá a cesar sus ataques. Kassem sentenció que el papel del brazo armado de Hezbolá no está sujeto a debate y es una cuestión de supervivencia, asegurando que nunca se rendirán.