Colapso de vertedero en Filipinas causa víctimas entre recuperadores de residuos
Un deslizamiento de basura enterró a decenas de personas en el vertedero de Rizal el 20 de febrero. Los testigos reportan hasta 50 atrapados, mientras las autoridades confirman un fallecido y dos desaparecidos. El operador del vertedero ha recibido una orden de cese.
Operación de rescate y denuncias de encubrimiento
Testigos como Lenny acusan a la gestión del vertedero de arrojar más basura y usar bulldozers tras el colapso, lo que habría sepultado a más personas. La empresa operadora, ISWIMS, niega esta versión y afirma que todo movimiento fue para labores de búsqueda.
Respuesta oficial y medidas tomadas
El Departamento de Medio Ambiente y Recursos Naturales (DENR) encontró «negligencias operativas» en el lugar, incluyendo una grieta visible. Se emitió una orden de cese y desistimiento para 6 hectáreas del Vertedero Sanitario Provincial de Rizal, operado por Green Leap Solid Waste Management, Inc.
Un trabajo precario y sin protección
Los recuperadores pagan 50 pesos semanales por acceder al vertedero. Buscan plástico y metal para vender por kilo, sin equipo de protección. Pueden ganar entre 400 y 500 pesos diarios. Grupos urbanos exigen responsabilidades y seguridad para los aproximadamente 3,000 recuperadores del sitio.
Acción política y demanda de investigación
La congresista Sarah Elago presentó una resolución para investigar posibles violaciones de seguridad laboral y gestión de residuos. Organizaciones civiles critican la falta de una operación de rescate formal inmediata.
Antecedentes: Una historia de tragedias en vertederos
El incidente recuerda al deslizamiento de basura en Cebu de enero de 2026, con 36 muertos, y a la tragedia de Payatas del año 2000, con más de 200 fallecidos. Desde 2002, Filipinas adoptó vertederos sanitarios para reemplazar los basureros a cielo abierto, pero expertos cuestionan el cumplimiento de los estándares.
Cierre: Implicaciones de un sistema en crisis
El colapso evidencia fallos en la aplicación de la Ley de Gestión de Residuos Sólidos Ecológicos. Expertos señalan riesgos de salud por químicos tóxicos y lixiviados para las comunidades cercanas. Los supervivientes, como Jeff, denuncian un patrón de accidentes y silencio forzado por la gestión del vertedero.