Plataformas legales enfrentan barreras que impulsan la piratería en Oriente Medio y Norte de África
Un 23% de los usuarios en la región aún accede a servicios piratas de IPTV. En países como Siria, Líbano y Egipto, sanciones, crisis financieras y brechas de licencias complican el acceso legal a contenidos de streaming.
Barreras estructurales impulsan el acceso informal
En Líbano, las tarjetas bancarias no funcionan para pagos en línea tras la crisis financiera de 2019. En Siria, las sanciones internacionales impiden que muchas plataformas operen. Jean-Pierre Andreaux, de StarzPlay, señala que la experiencia de usuario es clave: el ecosistema pirata ha creado servicios que imitan a las plataformas legítimas.
El papel de las plataformas de mensajería y el acceso compartido
En Egipto, grupos de Telegram distribuyen nuevos episodios en horas. La plataforma elimina material con derechos cuando se le notifica, pero la red es vasta. En Argelia, los estudiantes comparten discos duros con series. En Líbano, las contraseñas de streaming se comparten entre hogares.
Una elección condicionada por la falta de opciones
Abed Kataya, de la organización de derechos digitales SMEX, afirma que la piratería en MENA no es una elección cultural. Es resultado de capas estructurales: falta de plataformas locales, incapacidad de pago, censura y desconfianza en los pagos en línea. Muchos usuarios no tienen cuentas bancarias.
Esfuerzos de adaptación y lucha contra la piratería
StarzPlay ha invertido en métodos de pago alternativos y facturación a través de operadoras. La Alianza para la Creatividad y el Entretenimiento (ACE), con miembros como Netflix y OSN Group, combate la distribución ilegal. Kataya reconoce que la base de usuarios de plataformas oficiales crece, con ejemplos como Shahid y los paquetes regionales de Netflix.
Los riesgos asociados al acceso no oficial
Andreaux advierte que la piratería expone a los consumidores a malware y canales de pago inseguros. Además, debilita la inversión en contenido local al privar de ingresos a los creadores y reducir empleos. Para muchos espectadores, el reto no es elegir entre legalidad y piratería, sino si existe un acceso legítimo.