EE.UU. e Israel atacan Irán y dividen la respuesta de la Unión Europea
La Unión Europea no logra una posición común tras el ataque militar estadounidense e israelí que mató al ayatollah Ali Khamenei. El presidente del Consejo Europeo, António Costa, emitió un comunicado genérico pidiendo estabilidad y negociaciones, pero refleja las profundas discrepancias internas del bloque.
Una cacofonía de reacciones en el bloque
Los gobiernos europeos reaccionan según su historia e ideología. Francia, con Emmanuel Macron, mostró una postura ambivalente, criticando la escalada pero recordando a Irán la necesidad de negociar. España, con Pedro Sánchez, rechazó explícitamente la acción militar por considerarla una violación del derecho internacional. En cambio, Hungría, con Viktor Orbán, apoya la operación.
Alemania justifica el ataque
El canciller alemán, Friedrich Merz, publicó un comunicado justificando la acción con el argumento de la represión del régimen iraní. Esta postura, según el análisis, daña la credibilidad europea en la defensa de un orden global de normas que el bloque sí esgrime frente a la guerra de Rusia en Ucrania.
El problema de la coherencia europea
Un diplomático francés señaló que «los principios que defendemos deben ser consistentes, o dejan de ser principios y pasan a ser intereses». La reunión de cancilleres europeos del domesco busca un nuevo comunicado, que se anticipa poco sustancial para no molestar a nadie.
Antecedentes: un comunicado forzado
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, emitió un comunicado en nombre de los 27 que debía encontrar un mínimo común denominador. Al no ser posible por las posturas distantes, el texto se limitó a reafirmar el compromiso con la estabilidad regional, la seguridad nuclear y el respeto al derecho internacional, sin posicionarse claramente sobre el ataque.
Cierre: credibilidad en juego
La falta de una respuesta unificada debilita la postura global de la Unión Europea. El bloque, que defiende un orden basado en normas, ve cómo sus gobiernos aplican criterios divergentes, lo que repercute en su autoridad internacional y en la coherencia de su política exterior.