Irán nacionalizó su petróleo, pero el control pasó a la Guardia Revolucionaria
La Guardia Revolucionaria es el actor económico más poderoso de Irán. Controla el riñón petrolero, gasífero y mineral del país. Este conglomerado empresarial es la columna vertebral del régimen y vigila el status quo, utilizando la religión como instrumento de control para mantener una profunda desigualdad social.
El origen del control extranjero y la respuesta nacional
En la primera mitad del siglo XX, el crudo iraní era controlado en su totalidad por la Anglo-Iranian Oil Company. Mientras los ejecutivos británicos tenían clubes y piscinas, los trabajadores iraníes vivían en barrios precarios. Este panorama llevó al primer ministro Mohammad Mosaddegh a nacionalizar el petróleo.
El golpe de 1953 y el regreso de la monarquía
La reacción a la nacionalización fue un golpe de Estado en 1953, ejecutado por el Reino Unido y la CIA. Londres colocó en el trono a Mohammad Reza Pahlaví, el último Sha de Persia, quien gobernó con una brutal policía secreta llamada Savak.
La revolución de 1979 y el nacimiento de la teocracia
El descontento con el Sha llevó a huelgas y protestas que lo expulsaron en 1979. Esto permitió el regreso del ayatollah Ruhollah Khomeini. Lo que siguió fue una carnicería que eliminó a comunistas y críticos, dando inicio a la actual tiranía.
La oportunidad perdida con el acuerdo nuclear
El ex presidente Hassan Rohani negoció en 2015 con Barack Obama el congelamiento del desarrollo atómico a cambio de un alivio económico. Donald Trump derribó ese acuerdo en su primer mandato. Fue un error estratégico que devolvió el poder a los ultras del régimen.
Antecedentes: Un país construido sobre el crudo y la desigualdad
Irán es un país capitalista que utiliza la religión como instrumento de control para mantener una extraordinaria desigualdad social. El principal vigilante del status quo es la Guardia Revolucionaria, que es el actor económico más poderoso del país, un conglomerado empresarial central en el riñón petrolero, gasífero y mineral de la teocracia.
Cierre: El régimen persiste ante el descontento interno
La rebelión de enero, que comenzó como una huelga de comerciantes por la inflación y la falta de agua, desnudó el descontento creciente y activó los mecanismos más duros de represión. El régimen islámico mantiene su control, con la Guardia Revolucionaria dispuesta a impedir cualquier cambio que dañe sus privilegios de poder económico y político.