LS Lowry, pintor de la soledad industrial, falleció un 23 de febrero
El artista británico L.S. Lowry falleció el 23 de febrero de 1976 a los 88 años. Era conocido por sus escenas de paisajes industriales del norte de Inglaterra. Trabajó como cobrador de rentas a tiempo completo durante años, incluso después de alcanzar la fama.
Una vida dual entre el arte y la rentas
Lowry rechazó un título de caballero porque no quería parecer «demasiado elegante». Dejó la mayor parte de su fortuna a una joven que le escribió pidiendo consejo a los 13 años. Su éxito llegó tarde y no vendió obras con beneficio hasta los 58 años.
El método creativo y la soledad
En un documental de la BBC de 1957, Lowry mostró su proceso. Pintaba desde su «ojo mental», sin modelos reales, comenzando por los edificios. Declaró ser «una persona muy solitaria» y que esa soledad se reflejaba en sus figuras. El productor del filme percibió en él «una enorme desolación interior».
La formación detrás del «hombre sencillo»
Aunque se presentaba como simple, Lowry estudió pintura y dibujo durante al menos 20 años en la Manchester Municipal y Salford Schools of Art. Se inspiró en el pintor Adolphe Valette. Tras su muerte, algunos críticos lo tildaron de «pintor de domingo», pero él dominaba las reglas tradicionales antes de romperlas.
Repercusión y legado póstumo
Sus obras ahora se venden por millones en subasta. Un cuadro suyo de 1957 se vendió por 6,3 millones de libras en 2024. En el año 2000 se inauguró en Salford The Lowry, un complejo de teatro y galería. La Real Academia le dedicó una retrospectiva aclamada tras su muerte.
El origen imaginado de una vocación
Lowry contó que en 1916, tras perder un tren, vio unas casas al pie de una gran fábrica en un suburbio de Manchester. Al observar la escena, sintió el impulso de pintarla y en ese momento decidió ser artista.
Rechazo al establishment y resonancia popular
Lowry rechazó cinco honores de la Reina, incluido un knighthood, por no cambiar cómo lo veía la gente. Aunque resentía el término «hombres cerilla» por simplista, una canción con ese título lideró las listas británicas en 1978. El poeta John Betjeman escribió que su obra demostraba que era «el pintor de la soledad».