Indígena Emberá Chamí asesinado en su casa en Caldas, Colombia
José Albino Cañas Ramírez, cabildante del Resguardo Cañamomo Lomaprieta, fue asesinado a tiros el 16 de febrero. El líder, de 44 años, fue atacado por dos hombres en Portachuelo. Su muerte evidencia la violencia persistente contra defensores del territorio en Colombia.
Un líder en una tierra bajo presión
Cañas Ramírez era miembro del consejo de gobierno de un territorio Emberá Chamí con más de 23.000 personas. La comunidad sufre una doble victimización: presión de grupos armados ilegales y de proyectos extractivos. El Resguardo tiene medidas cautelares de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) desde 2002.
La labor cotidiana de un cabildante
Su trabajo se centraba en fortalecer instituciones locales y gestionar servicios básicos, como comités de acueducto. Fue elegido repetidamente para cargos de responsabilidad, lo que indica la confianza de la comunidad en su labor.
Un patrón histórico de violencia
Este asesinato no es un hecho aislado. En 2015, otra autoridad, Fernando Salazar Calvo, fue asesinada. El Resguardo responsabiliza al Estado colombiano por no brindar protección efectiva, a pesar de sus obligaciones internacionales.
La respuesta institucional
Las autoridades indígenas han exigido investigaciones, garantías de seguridad y el reforzamiento de la Guardia Indígena. También piden una mayor supervisión de organismos internacionales.
Colombia, un país peligroso para defensores
La violencia contra líderes sociales y ambientales es una crisis nacional. Global Witness señala a Colombia como uno de los países más peligrosos para estos defensores. En las primeras semanas de 2026, ya han sido asesinados al menos 21 líderes sociales en el país.
El compromiso de continuar
Tras la muerte de Cañas Ramírez, el Resguardo declaró que no permitirá que el miedo detenga la defensa de su territorio. Esta afirmación se presenta como una necesidad, no como una promesa de victoria.