Cohetillos y ofrendas marcan el Martes de Ch’alla en Bolivia
Mercados y terminales de transporte permanecen cerrados en las principales ciudades del occidente boliviano. La población realiza rituales a la PACHAMAMA para bendecir propiedades y negocios.
Un ritual desde la madrugada
La detonación de cohetillos dio inicio al Martes de Ch’alla. Propietarios de casas y vehículos realizan el ritual con la esperanza de que sus propiedades se mantengan y sus negocios rindan más ganancias. Se adornan domicilios, autos y negocios con serpentinas y globos.
La ofrenda a la tierra
El ritual central es la q’oa, una ofrenda que se quema en una fogata. Incluye ingredientes como lanas de colores y dulces, cada uno con un significado. Los más costosos incluyen los sullus o fetos de llama, considerados mejor recibidos por la PACHAMAMA. Las cenizas se entierran en la propiedad para conservar la energía positiva.
Repercusión en la actividad comercial
La celebración tiene un impacto directo en la actividad económica y el transporte. Los choferes ch’allan sus movilidades y se les prohíbe trabajar para evitar accidentes, suspendiendo los viajes. Los ingredientes para la q’oa se vendieron desde el pasado viernes, con precios entre 20 y 200 bolivianos.
Una tradición que culmina en comunidad
Tras el ritual inicial, los propietarios invitan a trabajadores, familiares y amigos a ch’allar. Posteriormente se comparte un plato de comida y bebidas alcohólicas, con bailes y música, según las posibilidades de cada persona.
El cierre del ritual
La tradición finaliza con el respeto a las cenizas de la ofrenda, que se entierran o se guardan en un rincón de la propiedad. Este acto busca no perder la energía positiva entregada a la PACHAMAMA durante el Martes de Ch’alla.