Europa ajusta su defensa ante la nueva política exterior de Estados Unidos
Más de dos tercios de los europeos sienten que su país está bajo amenaza. La Conferencia de Seguridad de Múnich (MSC) evidenció la fragilidad de la relación transatlántica tras las acciones de la administración Trump, como la amenaza a la soberanía danesa sobre Groenlandia. Europa debate ahora reforzar su autonomía.
Un escenario de seguridad transformado
La exposición percibida de Europa ha crecido, situada entre una Rusia expansionista y un Estados Unidos impredecible. Alemania, ahora el mayor donante único de ayuda a Ucrania, ha elevado su alerta de defensa civil. Su ministro de Defensa, Boris Pistorius, declaró que “el tiempo de la zona de confort ha terminado”.
La condicionalidad del aliado estadounidense
El discurso del Secretario de Estado de EE.UU., Marco Rubio, en la MSC fue leal a los temas de la administración Trump. Aunque habló de un destino compartido, su oferta de asociación fue condicional. Un diplomático europeo anónimo lo comparó con “una pareja (psicológicamente) abusiva” que recurre a la coerción.
Las cicatrices de una crisis de confianza
La amenaza sobre Groenlandia dañó severamente la confianza. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que “algunas líneas se han cruzado y no se pueden descruzar”. La pausa en el intercambio de inteligencia con Ucrania en marzo pasado también dejó una sensación de cautela transatlántica.
La respuesta europea: coaliciones a la carta
Europa explora alianzas ad hoc con naciones de ideas afines fuera del continente, como Australia, Corea del Sur y Japón. La llamada “Coalición de los Dispuestos” para Ucrania es un ejemplo. Canadá trabaja cada vez más con naciones nórdicas y bálticas.
El desafío de la autonomía estratégica
El llamado a una mayor autonomía estratégica europea choca con realidades prácticas. Europa sigue dependiendo del paraguas de seguridad de EE.UU. en inteligencia y estructuras de mando. Proyectos como el Sistema de Combate Aéreo Futuro (FCAS) enfrentan disputas internas.
Una carrera contra el tiempo
Rachel Ellehuus, de RUSI, señaló que Europa tiene “5-10 años para valerse por sí misma” en capacidades de defensa convencionales. Mientras, el subsecretario de Defensa de EE.UU., Elbridge Colby, declaró que “Europa ya no es una prioridad” para Washington, que centra su atención en el Indo-Pacífico.
Un nuevo orden aún por definir
El orden mundial con Occidente en su núcleo se ha desvanecido. Lo que viene para las relaciones entre Europa y Estados Unidos está aún por decidirse. Marco Rubio abogó por un nuevo siglo de civilización occidental, mientras el primer ministro británico, Keir Starmer, pidió una mayor integración en defensa con Europa, sin dejar de lado a EE.UU.