Cinco países europeos afirman que Navalny murió por toxina de rana dardo
Trazas de epibatidina, una neurotoxina 200 veces más potente que la morfina, fueron halladas en muestras del cuerpo de Alexéi Navalny. El Reino Unido y cuatro aliados europeos señalaron este hallazgo como causa de su muerte en una colonia penal siberiana hace dos años. Los gobiernos acusaron al Estado ruso, descartando causas naturales.
Mecanismo de un veneno exótico
La epibatidina es un compuesto natural aislado de la piel de ranas flecha venenosas de Ecuador y Perú. Actúa sobre los receptores nicotínicos del sistema nervioso. Una dosis correcta provoca sobreestimulación, pudiendo causar parálisis, fallo respiratorio y muerte por asfixia, según expertos toxicológicos. Su presencia en sangre sugiere una administración deliberada, indicó el profesor Alastair Hay.
Origen raro y fabricación limitada
Esta toxina es extremadamente rara y no se encuentra de forma natural en Rusia. Las ranas en cautividad no la producen; requiere una dieta específica en su hábitat natural. Jill Johnson, experta en toxicología, señaló que encontrar un anfibio salvaje con la toxina es «casi imposible». Su uso para envenenamiento humano es increíblemente inusual, con pocos casos conocidos, no mortales y en laboratorio.
La respuesta del Kremlin y los antecedentes
El gobierno ruso ha rechazado las acusaciones. La portavoz María Zajárová las tachó de «campaña informativa» para distraer de los problemas occidentales, según la agencia TASS. La embajada rusa en Londres negó cualquier implicación y calificó el anuncio de «necropropaganda». Previamente, Moscú había afirmado que Navalny, quien llevaba tres años encarcelado y fue trasladado a una colonia ártica, murió por causas naturales tras desplomarse en un paseo.
Implicaciones de una acusación formal
La declaración conjunta de las cinco naciones europeas afirma que solo el Estado ruso tenía los «medios, motivo y oportunidad» para emplear esta toxina letal. Este hallazgo contradice la versión oficial rusa y sustenta las afirmaciones de la viuda, Yulia Navalnaya, que siempre mantuvo que su marido fue «asesinado» por envenenamiento. La acusación formal incrementa la presión diplomática sobre el régimen de Vladímir Putin.