Obispo de Oruro lamenta que Paz y Lara no salieran juntos de misa
El obispo Cristóbal Bialasik expresó su tristeza porque el presidente, Rodrigo Paz, y el vicepresidente, Edmand Lara, abandonaron la catedral por separado tras una misa. El religioso los bendijo y les pidió unidad durante el acto por la efeméride de Oruro. A pesar de su gesto, la salida de ambos mandatarios evidenció la distancia que caracteriza su relación.
Un llamado a la unidad que no tuvo eco inmediato
Durante la ceremonia, Bialasik bendijo a ambos mandatarios y les instó a trabajar como una «yunta». Paz dio la mano a Lara y ambos recibieron un escapulario. Sin embargo, la salida por separado frustró el intento público de reconciliación promovido por el obispo.
La casa episcopal como espacio de diálogo
El obispo ofreció su casa y su consejo para facilitar el diálogo. Manifestó haber invitado a ambos por separado a tomar un «cafecito» y charlar. Bialasik señaló que tiene experiencia en buscar soluciones sociales y que está dispuesto a ayudar «para que todos podamos salir adelante».
Antecedentes de un distanciamiento político
El hecho ocurrió en el marco de una misa por la efeméride orureña. Bialasik realizó la bendición a los dos mandatarios, pidiéndoles unidad como hermanos y trabajo como una «yunta», sin embargo, ambos se fueron por separado, marcando la distancia que ha caracterizado su relación.
Una mediación eclesiástica en curso
El obispo Bialasik no pierde la esperanza de un acercamiento. Su ofrecimiento de mediar pone de relieve el rol de la Iglesia Católica como posible facilitadora en la tensión política. La repercusión de este gesto dependerá ahora de la disposición de los actores principales, Paz y Lara.