Exposición revela el origen de cadáveres en ilustraciones anatómicas históricas
La exposición «Beneath the Sheets» en el Thackray Museum of Medicine muestra que los cuerpos en atlas anatómicos históricos pertenecían a criminales ejecutados, pobres y víctimas de crímenes. Estas ilustraciones, creadas entre los siglos XVI y XIX, se usaron en medicina y como objetos de coleccionista, sin el consentimiento de los fallecidos.
El espectáculo de la disección y el mercado del cadáver
La exposición comienza con el libro de Andreas Vesalius (1543), donde se disecciona a una trabajadora sexual ejecutada ante un público. El mercado de estos libros lujosos era para coleccionistas adinerados, en contraste con el origen marginal de los cuerpos ilustrados.
El problema del acceso a los cuerpos
La escasez de cadáveres legales creó un mercado negro. Los «resurrection men» robaban cuerpos de tumbas frescas para venderlos a escuelas de medicina. Casos extremos incluyen a los asesinos William Burke y William Hare, que proveían cadáveres a la escuela de anatomía del Dr. Robert Knox.
La ética en la representación artística
La línea entre ciencia, arte y erotismo era difusa. Ilustraciones como las de Nicolas Henri Jacob para Bourgery estilizaban los cuerpos de mujeres. La obra de Joseph Maclise (1851) presenta figuras masculinas en poses ambiguas, lo que algunos estudios interpretan como expresión de deseo homoerótico.
Silencios y exclusiones históricas
Un cuerpo negro fue eliminado de la edición estadounidense pre-abolición del libro de Maclise. Incluso Gray’s Anatomy usó cuerpos no reclamados de asilos. La práctica continuó en el siglo XX con el atlas de Eduard Pernkopf, que usó prisioneros de guerra disecados por médicos nazis.
De Rembrandt al cuerpo digitalizado
La relación entre arte y anatomía se remonta al Renacimiento. Artistas como Leonardo da Vinci estudiaban cadáveres para mayor realismo. La exposición concluye con The Visible Human Project, un atlas digital del cuerpo del asesino ejecutado Joseph Paul Jernigan, planteando cuestiones éticas actuales.
La repercusión de una práctica sin consentimiento
La muestra cuestiona la objetividad de la ilustración anatómica, subrayando que está sujeta a contextos culturales y artísticos. Los cuerpos utilizados, desde el ladrón de Rembrandt hasta las víctimas de Burke y Hare, carecían de agencia sobre su destino póstumo. Su representación sirvió al avance científico y al coleccionismo, sin dejar memorial.