El Tribunal Supremo de EE.UU. impone contratos de confidencialidad a su personal
La confianza pública en el tribunal ha caído al 44%, su nivel más bajo en dos décadas. Esta medida se produce tras filtraciones sobre el proceder interno del tribunal y revelaciones sobre regalos no declarados a algunos magistrados.
Una corte poderosa refuerza su secretismo
El Tribunal Supremo de EE.UU., cuyos nueve magistrados vitalicios pueden anular cualquier ley, ha hecho firmar acuerdos de no divulgación (NDA) legalmente vinculantes a su personal. El presidente del tribunal, John Roberts, impulsó esta medida en noviembre de 2024. Los contratos amenazan con acciones legales a quien revele información interna.
Las filtraciones que precipitaron la decisión
La corte reacciona a una serie de filtraciones embarazosas. En 2022, se filtró un borrador de sentencia sobre el aborto. En 2024, The New York Times publicó memos privados de Roberts que mostraban cómo presionó para que se concediera inmunidad a Donald Trump.
El contexto de regalos y falta de ética
Investigaciones revelaron que el magistrado Clarence Thomas aceptó regalos no declarados por valor de 4,75 millones de dólares de donantes adinerados. El magistrado Samuel Alito realizó un viaje de lujo financiado por un magnate con casos ante el tribunal. El tribunal adoptó un código ético en 2023, pero carece de mecanismo de aplicación.
La fractura en la confianza pública
La confianza en el tribunal se ha desplomado. Solo el 24% de los demócratas confía en la corte, frente al 71% de los republicanos. Los conservadores argumentan que el secretismo protege la independencia judicial. Los críticos sostienen que el secretismo ha permitido conductas cuestionables.
Antecedentes de una institución bajo escrutinio
El Tribunal Supremo de EE.UU. es la rama más secreta del gobierno. Sus decisiones, desde el aborto a la autoridad presidencial, dan forma a la vida estadounidense. La investigación por la filtración de 2022 interrogó a 97 empleados, pero los magistrados no declararon bajo juramento.
Cierre: Una cuestión de legitimidad institucional
La imposición de los NDA plantea una cuestión fundamental para las democracias. Cuando la legitimidad de una institución flaquea, la respuesta puede ser mayor transparencia o mayor opacidad. El Tribunal Supremo ha optado por reforzar el secretismo.