Productores cañeros responsabilizan a Hidrocarburos y YPFB de la calidad del combustible
La Comisión Nacional de Productores Cañeros de Bolivia (CONCABOL) rechaza las acusaciones contra el etanol. El sector señala que el biocombustible no daña los motores y que la mezcla en gasolina nunca superó el 12%. Culpan al Ministerio de Hidrocarburos y a YPFB de los problemas de calidad.
Desmienten acusaciones sobre el biocombustible
CONCABOL calificó de «falsas e irresponsables» las afirmaciones que vinculan al etanol con sedimentos o daños mecánicos. En un comunicado, el sector agroindustrial asegura que el etanol anhidro nacional se usa desde hace siete años sin un solo caso comprobado de fallas.
La mezcla real está dentro de la norma
Los productores aclaran que Bolivia nunca ha superado una mezcla del 12% de etanol en la gasolina, porcentaje permitido por la normativa. Subrayan que es un producto renovable y que mejora las propiedades del combustible.
El etanol como pilar energético nacional
CONCABOL destaca la contribución del sector. Afirman que el etanol mitigó el desabastecimiento de gasolina y redujo importaciones, ahorrando divisas. Defienden que es un producto 100% boliviano con calidad internacional.
Señalamiento directo a las autoridades
La responsabilidad sobre la calidad del combustible que se comercializa recae, según los cañeros, en el Ministerio de Hidrocarburos y en YPFB. El comunicado traslada la discusión de la calidad del aditivo a la gestión del combustible final.
Antecedentes de un programa consolidado
El país utiliza etanol anhidro de producción nacional en la gasolina desde hace siete años, sin que exista un solo caso comprobado de fallas mecánicas atribuibles a este producto. Durante todo este período, el etanol ha cumplido con los estándares de calidad exigidos.
Implicaciones para la política de combustibles
El pronunciamiento pone en evidencia una disputa sobre los estándares de calidad entre el sector productor de biocombustibles y las entidades estatales reguladoras. El debate se centra ahora en la gestión y supervisión del combustible, más que en el aditivo.