Trump retira aranceles a Groenlandia tras reunión con la OTAN en Davos
Donald Trump canceló los aranceles del 1 de febrero tras reunirse con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Anunció un «marco» para un futuro acuerdo sobre Groenlandia y el Ártico. El Parlamento Europeo, sin embargo, suspendió el trabajo sobre el acuerdo comercial Turnberry.
Un desescalada con consecuencias inmediatas
Trump había vinculado los aranceles del 10% a la cuestión de Groenlandia. Después del encuentro bilateral del 21 de enero, declaró que no seguirían adelante. También descartó el uso de la fuerza militar para adquirir el territorio. Dinamarca rechaza cualquier negociación sobre una transferencia y Groenlandia apela a la autodeterminación.
La respuesta institucional europea
La comisión de comercio internacional del Parlamento Europeo suspendió su trabajo en la implementación del acuerdo Turnberry. Su presidente, Bernd Lange, afirmó que la «normalidad» es imposible cuando está en juego la soberanía. Esta decisión muestra que la confrontación más amplia permanece.
El Ártico como escenario estratégico
Mark Rutte, por su parte, subrayó la urgencia de la defensa ártica ante la mayor actividad de Rusia y China. Evitó la lógica de propiedad de Trump y ofreció un seguro de defensa mutua. La base espacial Pituffik del Pentágono en Groenlandia es un activo clave para misiones de vigilancia.
Los actores designados y la reacción del mercado
Trump anunció la formación de un equipo de negociación con el vicepresidente JD Vance, el secretario de Estado Marco Rubio y el enviado Steve Witkoff. Los mercados reaccionaron con alzas a la desescalada anunciada.
Antecedentes de una presión comercial
Donald Trump llegó a Davos con un arma comercial, vinculando aranceles a varios países europeos a la cuestión de Groenlandia. La base estadounidense en la isla convierte la disputa en una cuestión práctica sobre quien establece las reglas en el Ártico.
Cierre: Una disputa que redefine alianzas
La retirada de aranceles no ha disipado la desconfianza. La suspensión del acuerdo comercial por la UE convierte a Groenlandia en una prueba para la seguridad ártica y la credibilidad de la alianza atlántica, con implicaciones duraderas en la cooperación transatlántica.