Gasolinazo empuja a la población a la pobreza y al juqueo como subsistencia
El kilo de carne blanda cuesta entre 85 y 90 bolivianos en Tarija, un lujo inalcanzable para familias que viven con 10 o 15 bolivianos al día. A casi un mes de la eliminación de subsidios a los combustibles, dirigentes sociales alertan del aumento de la pobreza y de estrategias de supervivencia peligrosas.
Impacto en la canasta familiar y el empleo
Celestino Barro, presidente de la FEJUVE de Tarija, describe la situación como «un balde de agua fría». Ante la imposibilidad de adquirir alimentos básicos, muchas familias omiten comidas. La falta de empleo estable obliga a personas a lavar ropa ajena o vender en las calles. El pasaje urbano en Tarija subió de 2 a 3 bolivianos, encareciendo la vida diaria.
Desesperación en el distrito minero de Huanuni
Daniel Jarro, representante de desocupados, afirma que el impacto es «muy fuerte» para quienes viven del trabajo diario. El transporte de Oruro a Huanuni cuesta hasta 30 bolivianos y los precios de verduras están muy elevados. Esta combinación empuja a más personas al juqueo, pese al riesgo de enfrentamientos con policía y ejército.
Consecuencias para sectores vulnerables
Victoria López, de la plataforma de sobrevivientes de dictaduras, alerta de la desesperación económica en personas de la tercera edad. Algunos, presionados por la falta de ingresos, buscan oro en zonas peligrosas de manera informal. López relata que un compañero fue encontrado fallecido tras una expedición. Los procesos de reparación económica permanecen estancados.
Antecedentes de la medida económica
La crisis se origina en diciembre de 2025, cuando el gobierno de Rodrigo Paz eliminó los subsidios a los combustibles mediante el Decreto Supremo 5503. La gasolina especial y el diésel subieron más de un 80% y 160%, respectivamente. La medida desató protestas y bloqueos en varias ciudades.
Cierre: Repercusión y advertencias
Los dirigentes coinciden en que la pobreza seguirá aumentando. Barro advierte que no hay una «varita mágica» y que la economía local está paralizada. La única salida estructural que vislumbra son grandes proyectos estatales generadores de empleo. Mientras, López no descarta nuevas medidas de presión ante la falta de respuesta estatal.