Gibellina, capital italiana del arte contemporáneo, inicia programa anual de reactivación
Gibellina (Sicilia) es la primera Capital Italiana del Arte Contemporáneo en 2026. La localidad, reconstruida como utopía artística tras un terremoto en 1968, lanza un programa de un año con exposiciones y residencias para artistas. El objetivo es revitalizar sus numerosos edificios y obras de arte posmodernas, muchos en desuso.
Un museo al aire libre busca su renacimiento
El programa, dirigido por Andrea Cusumano, incluye exposiciones, performances y clases públicas. Artistas como Masbedo, Adrian Paci, Francesco Lauretta y Luigi Presicce utilizarán los espacios abandonados de la ciudad como parte de sus obras. Iniciativas como la instalación de Sislej Xhafa buscarán repoblar plazas vacías como el Sistema delle Piazze.
Teatro, un icono inacabado que se reactiva
El Teatro, diseño del escultor Pietro Consagra, es un símbolo del proyecto. Nunca se completó totalmente y ha estado décadas sin uso. Ahora se adapta como espacio expositivo, manteniendo su estética industrial pero haciéndolo seguro. Albergará videoinstalaciones como muestra inaugural.
Antecedentes: de la destrucción a una utopía artística fallida
El terremoto del 14 de enero de 1968 en el Valle de Belice destruyó la Gibellina original, causando unos 400 muertos y dejando a casi 100.000 personas sin hogar. El estado reconstruyó la ciudad en un nuevo lugar con un plan urbano de inspiración nórdica, ajeno al contexto siciliano. En los años 70, el alcalde Ludovico Corrao impulsó una transformación artística, invitando a creadores a diseñar obras públicas, pero la falta de oportunidades laborales y la desconexión con los residentes llevaron al abandono progresivo.
Cierre: una apuesta por un futuro sostenible para el arte
El proyecto 2026 no pretende principalmente atraer turismo, sino crear una comunidad artística estable. Cusumano busca un modelo que perdure tras el año de la capitalidad. Aunque hay escepticismo local sobre la capacidad de gestión a largo plazo, el programa ya moviliza a artistas y prepara espacios. La iniciativa confronta el desafío de dar vida continua a una ciudad concebida como una utopía del arte.