Macron advierte de consecuencias sin precedentes por presión de EEUU sobre Groenlandia
El presidente francés, Emmanuel Macron, declaró que cualquier afectación a la soberanía de un país aliado europeo tendría repercusiones «sin precedentes». Esto ocurre tras el renovado interés del presidente estadounidense, Donald Trump, por controlar Groenlandia. La advertencia es una señal a Washington y un mensaje de apoyo a Dinamarca, que gestiona la política exterior de Groenlandia.
La importancia estratégica del territorio ártico
La advertencia de Macron responde a la posición geoestratégica de Groenlandia. La isla es crucial para la vigilancia del Atlántico Norte y el Ártico, y ya alberga infraestructura militar estadounidense. Los funcionarios europeos consideran que el lenguaje de «toma de control» es desestabilizador, ya que podría hacer negociables todas las fronteras.
El respaldo institucional de la Unión Europea
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, respaldó la postura, subrayando la sólida relación de la UE con Groenlandia. El peso de Europa reside en su capacidad colectiva, que incluye política comercial, herramientas de sanciones y solidaridad aliada.
Los límites del poderío europeo
Sin embargo, la capacidad de acción de Francia presenta limitaciones. El país tiene una deuda pública cercana al 117.4% del PIB y un déficit proyectado alrededor del 5% para 2026. Esta presión financiera y la calificación crediticia reducen su margen de maniobra. Además, el mandato de Macron termina en 2027 y no puede optar a la reelección, lo que afecta a la percepción de sus amenazas a largo plazo.
Antecedentes de una crisis diplomática
La crisis se desencadena tras el renovado interés del presidente de EEUU, Donald Trump, por controlar Groenlandia. Macron utilizó esta situación para intentar definir una línea roja que Europa pueda defender, dirigiendo su advertencia a Washington mientras Dinamarca y Groenlandia preparaban una reunión en la Casa Blanca.
Cierre: La credibilidad en juego
El episodio subraya la cuestión subyacente sobre la fortaleza real de Europa. La advertencia francesa pone a prueba la credibilidad y la capacidad de la UE para respaldar con hechos sus declaraciones de soberanía y solidaridad, en un contexto de restricciones internas y competencia entre grandes potencias.