Presidente Paz afirma que ganará la guerra a la corrupción tras asesinato de excolaborador
El presidente boliviano, Rodrigo Paz, vinculó el asesinato de Mauricio Aramayo, exdirector del SENASAG, a su negativa a aceptar un soborno. Durante una conferencia con el presidente del BID, Paz calificó el hecho como el primer muerto por corrupción en la historia del país y aseguró que su Gobierno intensificará la lucha contra este flagelo.
Un crimen que marca un precedente
El mandatario, visiblemente afectado, recordó a su excolaborador y amigo, asesinado la semana pasada con dos disparos. Paz afirmó que Aramayo fue asesinado por «decir no a la corrupción», un hecho que describió como inédito. «Es primera vez en la historia que tenemos un muerto por la corrupción», señaló durante el acto.
Respuesta institucional y judicial
La Fiscalía maneja la hipótesis de un crimen «planificado». Hasta el momento, dos sospechosos han sido enviados a prisión preventiva por seis meses, aunque las autoridades no han revelado sus identidades. La investigación continúa en curso.
Declaración de guerra contra la corrupción
Paz utilizó el hecho para enfatizar su compromiso de combate. «Es una guerra que le vamos a meter a estos carajos», aseveró, subrayando que la corrupción no debe obstaculizar el desarrollo del país. Su declaración se produjo en el marco del anuncio de la plataforma «Bolivia Crece» con el BID.
Antecedentes: La víctima, un funcionario en la mira
Mauricio Aramayo se desempeñaba como exdirector departamental del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (SENASAG). Según la versión presidencial, su muerte está directamente relacionada con haber rechazado recibir un soborno en el ejercicio de sus funciones.
Cierre: Un caso que redefine la lucha estatal
El asesinato de Aramayo ha sido presentado por el Gobierno de Paz como un punto de inflexión. Las implicaciones son claras: el Ejecutivo eleva el tono y la prioridad de su batalla contra la corrupción, enmarcando el crimen como un ataque al Estado que merece una respuesta contundente y sin cuartel.